Julio César: La historia del chileno ídolo del Corinthians, pianista e integrante de la Democracia Corinthiana

 Nació en Viña del Mar, cuando sus padres brasileños vivían en nuestro país. Tres años después se marchó rumbo a Sao Paulo e integró el histórico equipo comandado por el Doctor Sócrates.

Pocos son los jugadores chilenos que han jugado en el Corinthians y quizás Johnny Herrera fue el más rimbombante, pero casi 30 años antes hubo un chileno que además de jugar en el poderoso Timao, fue integrante de la histórica Democracia Corinthiana, el mítico equipo que luchó contra la dictadura de aquella época.

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Nació en 1964 en Viña del Mar, cuando su familia vino a nuestro país y se quedó hasta 1965, luego que ocurriera un terremoto y sus padres tuvieran que salir por el susto.

A los 15 años entró en las juveniles del Palmeiras, pero su talento lo llevó un año después al Corinthians, donde se consagró bicampeón del torneo paulista junto a Sócrates, el Doctor. El capitán del Timao y de Brasil, que luchaba contra la dictadura proponiendo un sistema de democracia dentro del plantel, en donde decidían concentraciones, contrataciones, sueldos y aportes sociales.

Sus goles lo llevaron a Bélgica y también a la selección, en donde jugó incluso frente a la Selección Chilena en el Estadio Nacional, el mismo que recibió a sus padres para el Mundial de 1962.

Estudió en Bruselas y se tituló de programación neurolingüística, se retiró y regresó a Brasil donde comenzó a trabajar en la empresa de neumáticos Pirelli. Progresivamente fue perdiendo la audición y se dedicó a dar clases junto a la secretaría de deportes de Sao Paulo y junto a otros jugadores se dedicó a ayudar a niños sordos a través del deporte. Incluso creó la primera escuela de baile para sordos.

Julio César siguió ligado a la ayuda principalmente de los niños, aunque hizo música para piano para contar su experiencia e incluso fue alabado por importantes maestros. Sus creaciones se presentan en obras y shows, con un espectáculo que se llama Concierto, jugadas de la vida.

“En el estadio lleno las personas están a 500 metros. Tienes 22 jugadores, más un árbitro y los asistentes para que ellos reclamen y tengan atención. Aquí el público está a cinco metros de usted, y es usted y usted. Entonces estoy más nervioso ahora con 50 años que con 17 en el debut, en el Corinthians vs. Palmeiras, con el Morumbi lleno”, comentó años después en una entrevista.

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