En marzo, la U gana en jerarquía

Por Daniel Albornoz Vásquez, candidato a Director de la Asociación Hinchas Azules

El inicio de marzo nos ha dejado grandes cambios de escenario. La “U” camina por la cancha con una impronta que hace años no se veía, ganando con solidez, no siempre con buen fútbol, pero sí con gran concentración y manejo de los partidos. En una mezcla de jóvenes y experimentados, el colectivo ha sabido ganarle a Vasco da Gama en Río de Janeiro un partido en el que la “U” se vio superior. Aquí en Santiago, se realizó el conversatorio Mujeres y Fútbol, instancia en la que se convocó a marchar a las mujeres hinchas azules por los derechos de la Mujer Trabajadora, desde la trinchera de la mujer-hincha, una figura poco reivindicada, pero que sólidamente se posicionó en la transformación de nuestra sociedad. Ha habido cambio de gobierno y el Congreso no solo renovó algunos de sus miembros, sino que abrió otros, y la recientemente constituida Comisión de Deportes ha avanzado en la modificación a la Ley SADP que se tramita desde hace ya casi un año. Es decir, marzo ha sido intenso en la calle, en la cancha, y en las instituciones.

En este contexto, me parece que la “U” ha ganado en jerarquía, y acá va el porqué lo creo. En la cancha, ante un torneo largo, la “U” ha sabido jugar partidos apretados sacando ventajas en los momentos justos. En este año todos los puntos cuentan en el camino a la copa, y la “U” ha logrado cinco triunfos consecutivos, con solo un gol en contra en dichos partidos, y no pierde paso detrás del puntero que también ha logrado un gran rendimiento. Esa madurez del plantel viene a solventar la tésis de quienes queremos torneos largos: es necesario que los objetivos de los planteles sean de mediano plazo, por lo menos, y de corto plazo. Solo así podrán consagrarse los equipos, y dentro de ellos, los jugadores. Así, hoy tenemos a un Echeverría jugando con la impronta de un líbero experimentado, aun si solo lleva algunos partidos en esa posición, aun si en el plantel hay al menos cuatro centrales más experimentados que él. Así tenemos a Araos y Guerra con muchos minutos en cancha y proyectando un año de crecimiento y, ojalá, de consagración. Los grandes jugadores se forjan en campañas, no en una serie de partidos sin importancia o teniendo que rendir, con la pistola en la sien, en una final, para salvar la piel de un equipo. Tal vez, si mantenemos este hilo, en algunos años los equipos chilenos sí logren pasar una o dos rondas en torneos internacionales. Por ahora, la “U” se presenta, por lo bajo, como un rival duro para Racing, Cruzeiro y Vasco da Gama, lo que nos tiene tranquilos. Contentos.

Pero vamos al mundo del hincha, el que nos convoca. Las mujeres organizadas de la Asociación Hinchas Azules, bajo el sello “Las Bulla”, dieron un paso adelante muy importante al ser ellas quienes convocaron a marchar el jueves 8 de marzo. Esto habla de un empoderamiento que se manifiesta en el primero de los pasos, el de tomar protagonismo en su propia lucha. En años anteriores las mujeres azules habían marchado, sí, pero convocadas desde organizaciones mixtas, y muchas veces lideradas por hombres. Esta vez, se las vio unidas y llevando ellas sus demandas. Ese empoderamiento fue observado por numerosas organizaciones también presentes, y valorado por cuanto visibilizó a otro nivel la existencia de la mujer hincha, su situación precaria, por decir lo menos, en la galería, y sus necesidades legítimas de atacar los defectos machistas de nuestra comunidad futbolera. En sus voces y sus manos crece, camaradas mujeres, la esperanza de una sociedad sana. 

Y es empoderamiento potencial el que promete el Congreso. El proyecto de modificación de Ley a las SADP, es decir, a la actividad del fútbol profesional, ha avanzado y ha dejado noticias buenas y malas. Una buena primero: avanzó. Sí, parece muy poco, pero entendiendo que nuestros intereses no son prioritarios para la sociedad, no es poco que los honorables cumplan con avanzar en esta materia. Un par de malas: el proyecto es aún totalmente insuficiente en establecer mecanismos que garanticen la democracia interna en los clubes y la participación efectiva de los hinchas. Incluso los deportistas siguen sin tener pito que tocar en las decisiones de las instituciones que representan, mucho menos tenemos aún los hinchas. Sin embargo, hay una otra. Las corporaciones que hayan concesionado sus bienes a Sociedades Anónimas, como es el caso de la Corfuch en nuestro Club, sí podrán ejercer actividades que no estén incluidas en la concesión. ¿Por qué representa esto una luz de esperanza? Porque la Corfuch aprobó en 1999 una reforma estatutaria que abrió el giro social, que no está concesionado a Azul Azul. Es decir, los socios podemos libremente organizarnos en torno a la Corporación de Fútbol de la Universidad de Chile, heredera del fútbol profesional de la Casa de Bello.

Alto ahí [email protected] lector(a), sé que piensa “para qué invocar una institución quebrada donde se manejaba mal el Club”. Sería absurdo que el objetivo fuera vanagloriarse de lo que se ha hecho mal y perseverar en ello. Pero sí debemos entender que si queremos tener un marco donde los hinchas tengamos una participación democrática, donde las decisiones no pasen por quien tenga más dinero, resultará esencial tener a la Corfuch como ese espacio natural para que nos organicemos. Es cosa de mirar el funcionamiento de otras concesiones, todas con sus particularidades: algunas tienen a las corporaciones de socios integradas a la conducción de los clubes. Podemos aspirar a eso en el corto o mediano plazo: a poder participar sin necesidad de ser multimillonario.

Pero, ¿cómo lograrlo si la Corfuch no ha hecho elecciones en más de diez años, si no ha convocado a asambleas de socios, si está en la práctica inactiva? ¿Asegurará tener la posibilidad siquiera de revivir ese proceso de recuperar el Club a largo plazo?

No hay certezas, pero sí un camino por recorrer: la Corfuch debe llamar a elecciones, establecer un nuevo directorio y un nuevo consejo, debe modernizarse como institución revisando sus estatutos y reglamentos. Recién ahí será un instrumento válido para posicionar al hincha en la “U”. La Asociación tiene el compromiso de trabajar por ello. Sin ir más lejos, es un logro de la AHA que ya esté aprobada en la cámara de diputados la habilitación de la Corfuch a ejercer su rol social a pesar de la concesión. Esperamos seguir poniendo, uno a uno, los peldaños que asegurarán el retorno del fútbol a los socios, a las personas.

Los pasos son muchos, y no simples, pero las señales de solidez en la organización de nuestras mujeres, el ejemplo del plantel demostrando gran nivel en las canchas de Chile y del continente, y las nuevas posibilidades que se abren con la nueva configuración del Congreso y en particular de la Comisión de Deportes, además de la buena disposición de la hinchada para el retorno de la Corfuch, son signos que dan confianza para seguir trabajando, incansablemente, pero recuperar lo que nos corresponde, por forjar los clubes del mañana, solventes en lo económico y administrativo, pero abiertos a la comunidad, democráticos en su seno y participativos para todas y todos quienes aspiramos al deporte como un espacio de construcción social esencial en el siglo XXI.

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