El lío que se armó en el fútbol chileno con Unión Española y Deportes Iquique fue grande. Las bases y el reglamento del torneo decían cosas diferentes respecto al descenso, por lo que ambos clubes quisieron salvarse por secretaría.
El directorio de la ANFP rechazó la posibilidad de que ambos se quedaran en Primera División, por lo que solamente les quedaba el camino de recurrir a la justicia ordinaria.
Esto provocaba que el torneo incluso no comenzara a fines de enero, como estaba estipulado, lo que acarreaba problemas con Turner, grupo empresarial que televisa el certamen.

La Unión Española con Iquique no irán a la justicia ordinaria
Unión Española e Iquique acatan el descenso
De esta forma es que se llegó a la decisión final. Desistieron recurrir a Tribunales para no entorpecer la normal calendarización del fútbol chileno, lo que hubiese traído nuevos problemas con la televisación.
Este fue el punto clave. Ambos clubes entendieron que alargar la problemático podía ser fatal para el fútbol chileno, que tuvo un compromiso con su socio comercial para transmitir de manera fluida los encuentros.
En la ANFP hicieron hincapié, durante el lobby que se realizó con ambos clubes, que ellos mismos habían aprobado las bases que determinaban el descenso de los dos últimos elencos de Primera División en el 2025.

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Algo que tanto los hispanos como los nortinos aceptaron en el Consejo de Presidentes, un dato clave en este enredo.
De esta forma, se resignarán a jugar en Primera B y dan vía libre a que se pueda comenzar de manera normal la Liga de Primera. Un paso adelante dentro del escándalo que hubiese significado retrasar su inicio.




