Universidad de Chile buscaba dar un golpe fuerte en este mercado de fichajes con la llegada de dos delanteros de peso, ambos con pasado goleador en el archirrival, Colo Colo: Juan Martín Lucero, cuya incorporación aparece prácticamente encaminada, y Octavio Rivero, actualmente en Barcelona SC de Guayaquil.
Precisamente el atacante uruguayo volvió a instalarse en la agenda azul durante las últimas horas, luego de trascender que podría buscar su salida como jugador libre del elenco ecuatoriano, pese a tener contrato vigente hasta 2026, debido a una importante deuda que mantendría el club canario con el ex goleador de O’Higgins, Unión Española y Unión La Calera.

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Sin embargo, y aunque incluso se llegó a hablar de un supuesto acuerdo entre Rivero y la U, el escenario dio un giro inesperado. Desde Ecuador surgió una información que cayó como un verdadero balde de agua fría y que amenaza con echar por tierra el anhelo azul de sumar al charrúa como refuerzo.
Diversos medios ecuatorianos informaron que Barcelona SC habría cumplido con el pago correspondiente ante la FEF, acción clave para mantener vigente el contrato del delantero. De este modo, Rivero debería presentarse el próximo 7 de enero a los chequeos médicos del club guayaquileño.
En esa línea, el comunicador partidario del elenco amarillo Xavier Coello-Beseke aseguró en el programa Aló Fútbol de Radio La Redonda que “Octavio Rivero va a continuar en Barcelona”, agregando que el club ya habría pagado los 540 mil dólares adeudados y que, por lo mismo, “el jugador debe presentarse a la pretemporada; si hay algún equipo interesado, deberá hablar con Barcelona”.
No obstante, desde el entorno del propio futbolista surgió una versión completamente distinta. La periodista Maryan Villavicencio del medio marca90 señaló en su cuenta de X que “Octavio Rivero desmiente haber recibido valor alguno por parte de Barcelona”, añadiendo que “el jugador afirma que no ha tenido contacto alguno con el club respecto a los valores pendientes”.

(Foto: captura)
Así, mientras la U observa con atención y cautela, el futuro de Octavio Rivero sigue envuelto en incertidumbre, a la espera de una definición que podría terminar de cerrar —o reabrir— una de las grandes obsesiones azules del mercado.




