Universidad Católica vivirá un día muy especial este sábado 20 de agosto. Y no sólo porque puede garantizar su paso a los cuartos de final de la Copa Chile, toda vez que le sacó un 2-0 de ventaja al Audax Italiano que los deja bien perfilados para la fase siguiente. Pero hay algo que trasciende eso: será el último partido del viejo estadio de San Carlos de Apoquindo, que será cerrado para llevar a cabo las obras de remodelación. 

"Esperamos tenerlos ese día junto con nosotros para que sea una fiesta y todos vivamos la alegría de decirle adiós a un recinto que nos recibió por casi 34 años. Y que dará paso a uno de los estadios más modernos del continente. Cerramos nuestra actual y antigua casa y comenzamos a vivir un sueño y anhelo del que toda la familia Cruzada es protagonista", manifestó Juan Tagle, el presidente de Cruzados SADP, en un video que difundió el club para comunicar el carácter de especial que tendrá el duelo ante los itálicos. Las entradas ya se agotaron

Por supuesto que el reducto enclavado en la precordillera ha sido testigo de varios partidos imborrables. Pero hay uno que lidera un listado histórico: el que más público albergó en San Carlos de Apoquindo. Fue el 1 de noviembre del 1992, en un duelo válido por la 22° jornada del Campeonato Nacional. 
 

 

Ese día, la UC igualó 0-0 frente a Cobreloa, que a la postre se proclamó campeón de aquel certamen. El duelo fue arbitrado por Eduardo Gamboa padre y tuvo una asistencia récord: 20 mil 906 espectadores, según reportan los datos estadísticos de la fecha, que nuestro Paulo Flores conserva en muy buen estado de su relato para Golazo de la Radio Monumental. Hubo una recaudación de 50 millones 42 mil pesos. Un peso de la época equivale a 3,37 pesos de hoy, según el cálculo que hace el portal Dinero en el Tiempo

 

"Un público extraordinario que copó las aposentadurías para el choque de punteros", dijo el inolvidable Alberto Fouillioux en la edición de Futgol de esa jornada. Pero hubo varios inconvenientes con la cantidad de gente: había personas arriba de los árboles, sobre los baños o incluso, encaramadas en las torres de iluminación, algo que por supuesto provocó inconvenientes y reacciones del organizador. "Se tomaron todas las medidas para amenguar al público. Había dos corridas de asientos desocupadas, pero había una gran presión de gente. No nos quedó más que cerrar las puertas", afirmó el presidente de la rama de fútbol de la UC, Manuel Díaz de Valdés.

 

 

 

Los locales alinearon a Patricio Toledo en la portería; Andrés Romero, Leonel Contreras, Daniel López y Jorge Gómez en la retaguardia; Nelson Parraguez y Mario Lepe en la contención; Jorge Coke Contreras como volante de salida; Raimundo Tupper, Luis Pérez y Juan Carlos Almada en el tridente ofensivo. El DT fue Ignacio Prieto, quien dispuso de estos hombres en el banco: Óscar Wirth, Hugo Monardes, Ian MacNiven y Rodrigo Barrera, quien entró por Lucho Pérez en los 67'.

Los Zorros del Desierto se presentaron con Leonardo Canales en el arco; Edgardo Fuentes, Pedro Jaque y Hugo González en la zaga; Fernando Cornejo, Héctor Puebla, Pedro Retamar y Marcelo Miranda en el medioterreno; Juan Covarrubias como una especie de enganche; Marco Antonio Figueroa y Marcelo Álvarez en la dupla de ataque. El entrenador José Sulantay incluyó en la lista de alternativas a Mario Osbén, Carlos Fuentes, Jaime Vera y Ramón Pérez, quien ingresó en los 74' en lugar del Papelucho Álvarez.

Dos protagonistas de esa tarde recuerdan al viejo San Carlos de Apoquindo

Andrés Romero fue el lateral derecho titular de la Universidad Católica en aquel empate sin goles frente a Cobreloa, un partido que tuvo a los dos arqueros con un rendimiento muy destacado. El Moto recuerda en una conversación con Redgol que "Jugar en nuestro estadio siempre fue muy positivo para nosotros, hicimos partidos muy importantes durante muchos años. Esos juegos al mediodía ahí, en el famoso horario de misa, que para nosotros era muy bueno porque se jugaba temprano y quedaba la tarde disponible", rememoró quien hoy es el DT del equipo Sub 17 de la UC.

Del otro lado, del cuadro naranja, habló Héctor Puebla, capitán en esa jornada histórica del 1 de noviembre de 1992.  "La gente siempre recibió bien a Cobreloa, era motivante jugar en San Carlos de Apoquindo. En todos lados sentíamos la presión, teníamos la obligación de ganar. Católica tenía un gran plantel y había partidos muy atractivos. Después le hice un gol a Colo Colo en Calama. Ese año fue redondo para mí", manifestó el Ligua, en alusión clara al gran objetivo alcanzado: ganar el Campeonato Nacional 1992 de la mano de José Sulantay.