Alexander Zverev arrancó el 2026 de la peor manera posible y dejó una imagen que rápidamente dio la vuelta al mundo del tenis. El actual número tres del ranking ATP tuvo un estreno para el olvido en la United Cup 2026, donde cayó en singles frente al polaco Hubert Hurkacz, quien volvía al circuito tras siete meses de inactividad por lesión.
La derrota no solo sorprendió por el resultado, sino también por la descontrolada reacción del alemán dentro y fuera de la cancha. El marcador fue claro: 6-3 y 6-4 para Hurkacz en apenas una hora y 22 minutos de juego.
Sin embargo, el resultado pasó a segundo plano por el evidente fastidio de Zverev, quien nunca logró encontrarle la vuelta al partido ni frenar el sólido desempeño de su rival.
Zverev no aguantó perder contra Hurkacz
A medida que avanzaban los games, la frustración se apoderó del alemán y quedó en evidencia para todos, y es que en uno de los momentos más tensos del encuentro, tras perder un punto clave, Zverev descargó toda su bronca contra el suelo del estadio, rompiendo su raqueta en un gesto que reflejó su impotencia.
Las cámaras no tardaron en captarlo y la escena se viralizó rápidamente, alimentando las críticas y el debate sobre su estado anímico en este inicio de temporada.

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La incomodidad del tenista germano continuó incluso durante los descansos. En un cambio de lado, se lo vio dialogando de manera intensa con su padre, quien además cumple el rol de capitán del equipo alemán en esta United Cup.
Zverev expresó su sorpresa y molestia por el nivel de Hurkacz, apuntando especialmente a la potencia de su saque, que consideró desmedida para un jugador que llevaba tantos meses sin competir oficialmente.
Mala jornada para Zverev
Pero la jornada negra para Zverev no terminó ahí. En el partido de dobles mixto, donde formó pareja con Eva Lys, tampoco logró sumar para Alemania. La dupla alemana fue superada por Jan Zielinski y Katarzyna Kawa, quienes se impusieron por 7-6 (6) y 6-3, dejando al equipo germano contra las cuerdas.
Con este panorama, Alemania quedó en una situación límite y depende de un verdadero milagro para meterse en los cuartos de final. Ahora, todas las miradas están puestas en el cruce entre República Checa y Australia.
Si los checos logran dar el golpe y vencer a los oceánicos, el equipo de Zverev podría avanzar, por tercer año consecutivo, entre los ocho mejores del torneo. Un cierre lleno de suspenso para un inicio de año que Zverev querrá olvidar rápido.




