San Marcos de Arica lo pasa mal en el fútbol chileno. El equipo fue notificado de su desafiliación en Primera B, acusado de irregularidades financieras en sus documentos. Es ahí donde aflora una reciente polémica de su presidente.
Se trata de David Ramos, mandamás que en junio pasado se le declaró culpable por delitos tributarios. Según informa Emol, se le acusa de emitir más de 100 facturas falsas de distintas sociedades comerciales en 2017, para pagar menos impuestos. Fue condenado a cuatro años de presidio y millonaria multa.
“Se condena a don David Ramos Molina a una pena de cuatro años de presidio menor en su grado máximo, a una pena de multa de 100% de los tributos defraudados el cual asciende al día de hoy a la suma de $324.980.451 o, los tributos no cancelados, las accesorias legales generales del artículo 29 del Código Penal, sin costas, por su responsabilidad en calidad de autor de los delitos consumados de presentación de declaración de impuesto a la renta maliciosamente falsa que induce liquidación de impuestos inferior al que corresponde”, dice el escrito de la citada fuente.
El escándalo que sacude al presidente de San Marcos
Bajo el mismo veredicto, se informa que David Ramos registró y declaró créditos fiscales IVA amparados en 154 facturas falsas. Ahí se apunta a que daban cuenta de operaciones que no se habrían realizado.

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“Rebajando maliciosamente la base imponible del Impuesto a las Ventas y Servicios, declarando un impuesto inferior al que realmente le correspondería pagar“, dice el escrito contra Ramos.
Si bien el presidente de San Marcos de Arica fue condenado a cuatro años de presidio, su pena finalmente se cumplirá con libertad vigilada, evitando la prisión. Pero no solo eso, a inicio de año protagonizó otra polémica, esta vez en cancha.

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Durante el partido de San Marcos con Santa Cruz, Ramos fue acusado por el DT visitante (John Armijo en ese entonces) de golpearlo. Según el relato a Primera B Chile, “el tipo me tira un combo por la espalda, pegándome en el pómulo”.
“Me giro, no sabía lo que estaba pasando porque nunca he vivido nada similar dentro de mi trabajo, y me tira un segundo puñetazo que no sé si logro esquivarlo, o me roza, o me pega, no sé. El tipo se queda esperando y ahí llega toda la gente y nos separa”, explicó.




