Hay jugadores que tienen que trabajar el doble para poder llegar a élite del fútbol chileno. Es el caso de Miguel Jiménez, quien tuvo que romper sus guantes en todo tipo de canchas hasta arribar a U. de Chile.
El hoy retirado arquero comenzó su carrera en Cobreloa, rodeado por ilustres del cuadro loíno. Al no tener lugar ahí, tuvo que deambular en diversos clubes, pasando incluso por la tercera categoría, hasta que el Romántico Viajero golpeó su puerta.
“En primero básico recuerdo que faltó arquero, me pasaron los guantes y ahí me quedé pegado. La verdad es que me autorreconocí como no tan buenos en los otros puestos. Mi referente siempre fue el Cóndor Rojas. Terminé debutando en General Velásquez en 2001 en tercera, que es muy distinto a lo que es hoy en día”, comenzó recordando Jiménez con RedGol.

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La larga vuelta de Jiménez hasta U. de Chile
Bien dicen que el arco es el puesto más ingrato de todos, donde a quienes se paran bajo los tres palos, los juzgan por sus errores y jamás por sus aciertos. Sin embargo, Miguel Jiménez logró hacerse un nombre a pelotazos y terminó ganando varios títulos en el fútbol nacional, incluyendo una Supercopa y Copa Chile en el Romántico Viajero.
“Mi madre me empujó a que hiciera algo en realidad y como pasaba el día completo con la pelota, mandaba a mi papá a que me fuera a probar a algún club. Mandaba ella en la casa ja, ja, ja. Me llevó a Cobreloa, pero después estaban arrepentidos porque me tuve que ir a los 16 años a Calama“, indicó el oriundo de Coltauco.

Miguel Jiménez se retiró en Rangers en el 2022. Imagen: Cedida
–¿Cómo fue irse tan pequeño a otra ciudad?
El tema comunicacional era difícil. Me fui en 1996, donde recién estaban apareciendo los celulares. Hablaba con mi familia por teléfono público y hasta por cartas. Estaba con Carlos Chifli Rojas. Las primeras veces que me subieron al primer equipo, era festival de tiro libres con Jaime Riveros, Mauricio Donoso y Fernando Cornejo. Era un Cobreloa muy lindo.
-Todo ese sacrificio a la larga te llevó a U. de Chile…
Es verdad, estuve en Velásquez, después en Iberia. Repito, una tercera muy distinta a la actual. Anduve en Antofagasta e Iquique, donde fui campeón, pero jugué poco. Ya Mario Salas me dio regularidad en Huachipato y con eso logré saltar a la U. Fue súper importante. Nunca me lo imaginé cuando estaba en Lota Schwager.

Miguel Jiménez jugó en U. de Chile entre 2015 y 2016. Imagen: Photosport
–Premio a la constancia
Yo creo que uno se vuelve un tipo confiable, hoy hablaba con los chicos lo importante que es la parte humana. Creo que al final eso te abre puertas inesperadas y a veces eso se superpone a lo profesional.
–¿Cómo fue estar en una época de grandes arqueros, como Claudio Bravo o Johnny Herrera?
Me siento un afortunado de haber podido convivir y compartir con Johnny en la U. Tremenda persona, con tremenda trayectoria. Haber sido contemporáneo con Claudio, que debe ser el mejor arquero de la historia del fútbol chileno. Enfrenté e Miguel Pinto y ahora todavía tienes al Mono Sánchez. No es fácil mantenerse vigente a los 39 años.
-¿Cómo es la vida ahora como entrenador de arqueros en Ñublense?
Chillán es una ciudad que tiene un sentido de pertenencia importante con el club. Como los resultados han sido buenos, la gente se ha acercado más al equipo y la gente necesita estar y sentirse presente con el club.

Jiménez fue campeón de la Primera B con Ñublense en 2020. Imagen: Cedida
–¿Es muy ingrato ser arquero?
Tal cual. Es así y siempre será así. Puedes atajar 89 minutos, pero si en la última la cagas, eres el villano.
-¿Es verdad que estuviste dos horas intentando atajarle un tiro libre a Jaime Riveros?
Y no es chiste ja, ja, ja. Increíble, me decía donde iba y aún así no llegaba. Era tremendo.

Jiménez hoy es entrenador de arqueros en Ñublense. Imagen: Cedida




