Alejandro Darío Gómez, delantero argentino cuyo último equipo fue el AC Monza de Italia, se encuentra suspendido por dopaje hasta el 19 de octubre de 2025. A pesar de su duro momento, se presentó en el programa italiano Cronache Di Spogliatoio donde habló del título que ganó en Qatar.

En el programa recordó algunas anécdotas que hasta ahora eran inéditas, sobre lo que sucedió en aquella Copa del Mundo. En ellas contó, por ejemplo, cómo fue la reacción de Lionel Scaloni al entrar al vestuario y ver a sus dirigidos celebrando la eliminación de Brasil a manos de Croacia, en la previa al compromiso de los cuartos de final de Argentina ante Países Bajos.

“Era nuestro partido contra Holanda y se jugaba (antes) el Brasil-Croacia. Íbamos en autobús al estadio, gol de Brasil. OK, Brasil gana fácil, ahora tenemos que ganar nosotros. Sabíamos que contra Brasil era el único partido que podíamos perder, que era el partido. Con los demás teníamos confianza para ganar, pero Brasil, obviamente, es Brasil”, afirmó el Papu.

Aañadió luego que “llegamos al estadio, gol de Croacia. Festejamos. Ya estábamos todos cambiados para el calentamiento y vienen los penales. Celebramos la tanda de penales que ganó Croacia como si fuera un partido que ganamos nosotros”.

¿Cómo se lo tomó Lionel Scaloni?

El celebrar un triunfo ajeno no fue bien visto por el DT y provocó toda la furia de Scaloni, quien optó por insultar a sus jugadores para bajarlos de ese estado de celebración y centrarlos en el partido que estaban por jugar.

“Scaloni vino y nos insultó. Dijo ‘¿Qué mie… están haciendo? Vamos concentrados la p…, tenemos que ir a jugar’. Y estábamos todos abrazados, porque teníamos tanta confianza, porque sabíamos que contra Holanda era imposible perder. Sabíamos que fuera de Brasil, íbamos más o menos camino a la final”, comentó.

La final contra Francia

“Les gritábamos a todos ‘Kiricocho’, porque es el grito con el que intentamos traer mala suerte al rival”, señaló sobre la definición a penales que enfrentaron ante Francia en la final y en donde usaron esa cábala tan argentina.

Tras ganar la tanda de penales, el Papu afirmó que “fue pura locura. Todos estábamos llorando. Hay una anécdota que me hizo reír mucho: estábamos en el campo y allí estaba Salt Bae, el chef que es famoso por cómo echa la sal. Estaba en el terreno de juego y se había llevado la copa. Y nosotros con nuestra familia estábamos esperando para tomar fotos. ¿Pero qué estaba haciendo allí? Todavía no lo sé”.

Para finalizar señaló que “después nos subimos al avión: eran 25 horas de viaje. Llegamos a Buenos Aires y nos esperaban 50 mil personas. Al día siguiente, sin embargo, eran 5 millones. Al final de la fiesta, tomé un taxi a casa con mi familia. Después de tanto tiempo en el vagón abierto (del bus de celebración), estaba completamente quemado, no podía ni sentarme”.

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