Ítalo Traverso se hizo conocido para muchos como el escudero incombustible de Nelson Acosta. Como su preparador físico, estuvo en el Mundial de Francia 98. También en esa histórica campaña de la Unión Española en la Copa Libertadores. O incluso en esa icónica consagración de Cobreloa ante Colo Colo en el Monumental.
Todo eso lo hizo como miembro fundamental del staff técnico que lideraba el queridísimo Pelado Acosta. Traverso tuvo relación desde pequeño, pero en un nivel bajo, según le contó a RedGol. “Era entrenador de natación en Rancagua. Polo acuático. Y futbolista amateur”, dijo.
“Era bruto. Jugaba de stopper. Era líbero o stopper. Mandaba varios heridos. Era bruto total. Vivía a cuatro cuadras del estadio. Mi papá era hincha de O’Higgins. Yo fui socio. Era fanático”, revivió Traverso en este repaso por una trayectoria que tiene muchísimos años.

¿Por qué se dedicó a la educación física?
Fue la segunda opción, yo quería estudiar kinesiología. Quedé en Talca, pero había un aprieto económico en esa época. Mi madre tenía una hermana en Santiago y le dijo que podría estudiar en Santiago, en el pedagógico, como se le decía a la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE). De hecho, el golpe me pilla caminando hacia el pedagógico. En plena calle. Bajé de vuelta a la casa de mis tíos en Ñuñoa. Y estuve como tres días. Entré a trabajar en tercera división, en Cultural Doñihue. Ahí comencé. Era profesor de fútbol
Compartió con Ivo Basay en su carrera…
Fíjate que nosotros en Curicó Unido subimos a primera. Por decreto dejaron a Unión Española y el Audax en primera. Cualquier enjuague en esa época, pasaba cualquier cosa.
¿De dónde aparece la amistad con Nelson Acosta?
Posteriormente de Curicó me fui a La Serena y me fui a trabajar a O’Higgins con Eugenio Jara, gran personaje y gran persona. Después de esa oportunidad, llega Jaime Campos. Él no sigue. En esa liguilla venía Lota de primera, baja. Ganamos la liguilla y ahí subió O’Higgins. Al año siguiente no le renuevan el contrato a Queno y me dan la oportunidad de seguir en el fútbol base.
Cómo es la vida, el que era técnico de Lota Juan Carlos Gangas, adivina a qué técnico trajeron. Juan Carlos Gangas. Nadie entendía nada. Llega con su PF, el hermano, habla conmigo. Acepté seguir por las ganas de seguir en O’Higgins. La campaña no fue buena, consiguió un permiso para viajar a Alemania. Estuvo un mes y medio.
Y cuando volvió, ¿cómo fue todo?
A la vuelta O’Higgins venía a los tumbos y lo desafectaron. Llega Nelson, que trabajaba con Justo Farrán, pero él tenía intenciones de ser técnico. Entonces no lo acompañó. Los dirigentes le preguntaron la posibilidad de trabajar conmigo, dependía de él. Lo voy a ver, pero lo dejo a prueba hasta fin de año. Empezamos a trabajar y lo que era hasta fin de año duró como 20 años.

Nelson Acosta e Ítalo Traverso en la selección chilena. (ANDRES PINA/PHOTOSPORT).

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Ítalo Traverso fue quien contó el crítico estado de Nelson Acosta, aunque en esta conversación ese tema no fue el foco principal. Más bien fue recordar muchas anécdotas en este largo recorrido por el fútbol profesional.
¿Cuál fue el jugador más complicado?
A nivel de equipo, Guatón Vega. Había que hacerle trabajos especiales, no le gustaba la carrera continua. Llegábamos a acuerdos con él, él decía que era muy veloz. En la aceleración era muy bueno, entonces le hacía competencia a los otros chicos juveniles o algunos que estaban en la banca. Y él les ganaba siempre.
¿Y el mejor para trabajar?
Ricardo Rojas. Espectacular. Tengo que nombrar a dos: Rojas y el Matador Salas. Moisés Villarroel y Murci Rojas eran de la onda Ligua Puebla.
¿Su mejor momento en el fútbol? O un podio de eso…
Obviamente lo mejor fue ir a un Mundial. Creo que soy el único PF chileno que ha estado en un Mundial de los vivos por lo menos. Las Copas Libertadores, eso lo que te deja. El campeonato local te traslada hacia la Libertadores. Hubo una campaña muy buena con la Unión Española.

Ítalo Traverso y Nelson Acosta con Matías Fernández, Jorge Valdivia y Luis Jiménez. (ANDRES PINA/PHOTOSPORT).
¿Cómo era trabajar con Candonga Carreño?
Trabajaba muy bien. Para tener ese fuelle tenía que trabajar bien. Lamentablemente él no aprovechó sus condiciones.
¿Y el más divertido?
Te digo el Murci Rojas. El Caté Ibarra.
¿En qué está?
En esa, disfrutando a los nietos y mi familia. Hace dos años fue la última posibilidad de trabajar para ir a Copiapó y dije que no. No me daba porque había cosas que me molestaban. El nivel de tolerancia con los jugadores ya no lo tenía y es necesario tenerlo, sobre todo en el ambiente actual donde hay tanto ego. Lo otro ya pensaba que tenía que cederle el paso a los otros y afortunadamente mi hijo fue a trabajar con Ivo.

La vida familiar de Ítalo Traverso.
¿Se extraña la actividad?
No echo para nada de menos el fútbol. Generalmente tenía que estar a cargo de algunas cosas de coordinación y alimentación, los técnicos tenían más confianza en mí que en alguien externo. Todo eso me tenía saturado, sobre todo las concentraciones. No me gustaba para nada, empecé a trabajar con ayudante el calentamiento en cancha.

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