Este volante central solía no pasar inadvertido en el mediocampo de Colo Colo a raíz de una larga melena que hoy brilla por su ausencia, aunque también la alcanzó a pasear por Europa. Se trata de un jugador que devino en director técnico y tenía como apodo “Rockero”, cortesía de Claudio Palma.
Luego de su etapa en el Cacique, Ángel Carreño emigró rumbo a la primera división de Suecia. Pero antes tuvo la chance de pasar por un equipo de Israel: el Beitar Jerusalén. “Fue una locura. Me fui un mes a una prueba. Llegó después Milovan Mirosevic”, recordó junto a RedGol.
“Me habían dicho que sí, me llamaron de la embajada de Israel para firmar la visa de trabajo. Y al último día me dijeron que no. Milo me contó por qué no había llegado: contrataron otro refuerzo que le daba más dinero al técnico. Nunca descarté lo de Suecia”, revivió Carreño sobre esa chance en el Örebro SK, donde estuvo el segundo semestre de 2005.

Ángel Carreño lleva varios años muy cerca de Deportes La Serena, donde también jugó. (Cedida).
¿Dónde está?
Estoy feliz, vivo radicado hace mucho La Serena. Llevo unos ocho años prácticamente. Tengo hartos proyectos, trabajo en la municipalidad de La Serena y soy técnico de un equipo de Tercera B: Deportes Unión Compañías. Es un proyecto muy lindo.
¿Por qué La Serena para vivir y no Santiago?
Vine a jugar a La Serena y nos gustó muchísimo. No hay nada comparable con estar cerca del mar, un día de estrés y caminas por el mar. En Santiago no sé dónde puedes eliminarlo. Se sube, pero bajarlo cuesta. Fue una gran decisión venir acá por la tranquilidad de la gente. En verano hay un poquito más de locura, pero durante el año es muy tranquilo.
¿Qué tal le ha ido a tu hijo Luckas?
Estamos buscando la opción de que firme en algún equipo. Tiene 22 años. Juega en mi posición, pero es bueno. Es derecho, está entrenando en el Sifup a ver si se abren algunas puertas en este lapso de primera división y Primera B. Voy al estadio a ver a mi hijo, pero ahora que no está jugando no voy. Veo mucho fútbol. Le doy prioridad al extranjero y el chileno, cuando me pilla tranquilo, sí lo miro.

Luckas Carreño quedó libre de Deportes La Serena, donde jugó 64 partidos. (Alejandro Pizarro Ubilla/Photosport).
Vamos a tu historia: ¿Por qué te dedicaste al fútbol?
Linda pregunta. Nunca imaginé ser futbolista, no sabía lo que era ser jugador profesional. En el plantel de honor de Palestino me enteré lo que era. En mis divisiones menores no era tema el fútbol profesional. Era sólo jugar porque me divertía, me gustaba entrenar, sacarme la mugre. Ese era mi foco.

Ángel Carreño, el DT de Unión Compañías en la Tercera B del fútbol chileno. (Foto: cedida).

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Ángel Carreño dejó su nombre grabado en la tabla de goleadores de Colo Colo en un Superclásico y además, pudo probar suerte en Europa. Hoy en día, mira la competencia desde otro aspecto. Ya como director técnico, repasa su camino hacia ser profesional.
¿Quién te descubrió?
Rodolfo Dubó. Un día hubo un partido amistoso, yo hice mis primeros años en Colo Colo desde los 10 hasta los 13 años. Me salí por equis motivo y un día me avisan de un amistoso con una serie de Palestino. Y ahí el profe me citó a las divisiones menores. Fueron nueve años en la institución.
¿Siempre jugaste de volante?
Cuando chico era delantero. Andaba bien. Después, cuando llegué a Palestino, estaba el Loquito Duarte (QEPD). Un personaje único en mi carrera, un tipazo. Él me bajó a jugar de creación. Y después, como veía que corría mucho, me ubicó de volante de contención. Quedé en ese puesto.

Ángel Carreño lucha una pelota ante Boris Sagredo. (Andrés Piña | Photosport).
¿Quién era tu ídolo cuando chico?
En el fútbol fue por épocas. Me gustaba mucho con mis amigos del barrio en una plaza, había que hacerle el quite a los juegos y la gravilla. Me acuerdo mucho de la Unión Española en la Copa Libertadores. Me creía arquero y tapaba como (Gerardo) Rabajda. Eran ellos, que uno los veía demasiado lejanos. O Iván Zamorano cuando daban los partidos del Real Madrid en Mega. Esas cosas me marcaron. Con el tiempo pude conocer a Iván, es una gran persona.
¿Cuál fue tu mejor pareja en el mediocampo?
Mi partner fue Sergio Vargas en La Serena. Hasta hoy tenemos una bonita relación. En el campo de juego nos llevábamos muy bien, conversábamos mucho de los volantes creativos. Nos mezclábamos para pegarle, veíamos si era zurdo o derecho. Marcar de lejos o ver si es lanzador.

Sergio Vargas, el gran socio que tuvo Ángel Carreño en la zona media granate. (Hernán Contreras | Photosport).
¿Y el jugador más difícil de marcar?
Pipo Gorosito y Darío Conca. También el Liebre Riveros, pero como era más lanzador quedaba muy lejos. Por eso costaba más marcarlo, era parecido al Pipo.

Darío Conca dejó un gran recuerdo en Universidad Católica. (Andrés Piña | Photosport).
¿Pudiste ahorrar?
En el fútbol no gané dinero. Era consecuencia de algo. No tuve casi ningún representante y muchos agentes a la vez. Los contrataba por un mes, no me manejaba por más tiempo con ellos. Cuando había transacciones no más. Firmaba con alguien en Chile, México. Tenía muchas personas para que me movieran.
¿Cuál fue o es el mejor Ángel Carreño?
El de hoy, por lejos.

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