Canta Joaquín Sabina "que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver". Una frase que a Marcelo Salas le entró por un oído y le salió por otro, pues se mostró dichoso paseando por Roma, lugar donde vivió muchos años cuando jugó con éxito en la Lazio.

En el elenco de la capital italiana jugó entre 1998 y el 2001, convirtiendo 49 goles. Lo más importante es que consiguió cinco títulos: un Scudetto, una Copa Italia, una Supercopa de Italia, la Recopa de Europa y la Supercopa de Europa.

Claramente fue parte de la época dorada del elenco italiano, donde es adorado. Por eso estar nuevamente en esa ciudad tan emblemática para el mundo, donde se fotografió en el Coliseo, lo llenó de nostalgia y recuerdos.

"Uno de mis lugares favorito", contó el formado en Universidad de Chile exhibiendo sus vacaciones en el Viejo Continente. "No me canso de verlo y no me voy a cansar nunca, siempre sorprende", agregó el Matador.

Salas con la Lazio crearon un romance que nació como una apuesta, según confesó el delantero en una entrevista realizada hace algunos años. "En enero de 1998 me compra Lazio y después del Mundial  me iba a Roma. El gerente deportivo de la Lazio me contaba que se jugó la vida con mi fichaje", contó y eso tenía una explicación.

"Venían con la frustración de no haber comprado a Ronaldo, quien el año anterior había sido el Mejor Jugador de América. Me vieron en Wembley y por suerte marqué dos goles", indicó el hombre que se arrodillaba después de cada gol. A la larga, la apuesta terminó pagándole al elenco italiano.