Christian Eriksen estuvo cerca de perder la vida tras sufrir un súbito desplome durante el duelo entre Dinamarca y Finandia por la Eurocopa. Y pese a que sus compañeros de equipo estuvieron a la altura de las circunstacias, lo cierto es que el golpe emocional fue terrible, y así lo confesó el portero danés Kasper Schmeichel.

Hace casi siete meses mundo del fútbol estuvo en vilo y temiendo lo peor durante eternos minutos, mientras el ahora ex jugador del Inter de Milán yacía en el pasto sin reacción alguna y teniendo que recibir reanimación cardiopulmonar.

Afortunadamente y gracias a los oportunos servicios de emergencia, Eriksen se recuperó satisfactoriamente, pero el trauma sufrido por sus colegas de selección ha sido algo complejo de superar.

El arquero de los daneses e hijo del mítico Peter Schemeichel, habló por primera vez tras lo ocurrido en la Euro 2020, y en el documental "Kasper Schmeichel, manteniendo la fe", realizó un estremecedor relato.

"Esperamos ese día (el debut) con muchas ansias durante bastante tiempo. Sin embargo, todo se volvió irrelevante rápidamente", comenzó diciendo.

"Por la manera en la que Christian (Eriksen) se cayó uno podía intuir que algo no estaba bien. Nos sentíamos indefensos ante la situación", reveló.

El portero de 35 años explicó que "estábamos en el mismo barco que los demás y no teníamos más información que el resto. La única diferencia es que presenciábamos todo desde primera fila".

"Lo último que queríamos era que la imagen de Christian (Eriksen) en el suelo se viera en televisión", explicó.

"Conocíamos a su familia y no queríamos que ellos vieron eso. (Su novia) no podía mirar, pero tenía que saber si él estaba bien. Nosotros sólo queríamos que el encuentro terminara para ir a ver a Christian", agregó.

Schmeichel detalló además cómo se vivió la trastienda con los organizadores de la Euro, que a todo costa querían que el partido se reanudara. "Nos dijeron que teníamos dos opciones: jugar un rato más tarde o al día siguiente en un estadio vacío".

 

"Por suerte, Christian (Eriksen) se despertó y con Simon (Kjaer) pudimos hacer un Facetime con él desde el vestuario. Nos pidió que fuéramos a jugar, que eso lo iba a ayudar", aseguró.

El portero cerró el conmovedor relato asegurando que "a pesar de eso, no éramos nosotros... porque seguíamos muy conmocionados por lo sucedido. El partido no nos importó en absoluto".