Fue en el minuto 57 del partido en que Deportes Antofagasta venció por 2-0 a Universidad de Chile por la Copa Chile 2026, que José Bandez vio toda su vida pasar por sus ojos en un segundo.
El venezolano de 26 años celebró en una esquina, luego de pasar por años de esfuerzo hasta llegar a este momento, donde está teniendo su temporada más goleadora en el profesionalismo.
“La noche después de mi gol a la U no pude dormir de la emoción, de no creerlo. Es muy grande la bendición que Dios me dio”, comentó en una entrevista con el diario Las Últimas Noticias.
Fue en la misma charla donde, además, contó un particular apodo que le pusieron sus compañeros, luego de que ha marcado ocho tantos en la presente temporada.
“Me preguntan cómo lo hago y me tiran talas: me dicen el precoz del gol, jajajá. O que soy como el Rodrygo del Real Madrid. Ese apodo me lo pusieron después del partido con la Unión Española, que hice el gol en la primera pelota que toqué. Es el año con más goles de mi carrera, pero el que menos minutos he jugado“, explicó.

José Bandez celebra su gol ante la U. Foto: Pedro Tapia/Photosport

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José Bandez ha tenido una vida de sacrificios en el fútbol, que si bien ha tenido que dar la vuelta larga, hoy en día la vida le sonríe en Deportes Antofagasta, luego de marcarle a la U.
Nació en Calabozo en Venezuela, donde a los 14 años dejó su hogar para ir a jugar al Carabobo, donde en 2018 llegó opción de ir a préstamo a la Primera División de Holanda, en el Fortuna Sittard.
Volvió a Venezuela para firmar su visa de trabajo y todo se derrumbó, luego de que enfermó de Dengue: “Se me inflamó el hígado y estuve muy mal, a punto de necesitar plaquetas. Estuve casi un mes hospitalizado y después pasé más o menos otro mes recuperándome. Por esos dos meses sin entrenar tuve que rescindir el contato en Holanda y volver a Carabobo”.
Pero fue en 2019 que llegó a Antofagasta, luego fue a Rangers y fue en Copiapó, donde no jugó en el primer semestre por no estar inscrito, donde vieron sus condiciones, aportó en el ascenso del club, aunque no lo pudieron dejar.
Volvió a Antofagasta, luego otro préstamo a Puerto Montt, una vuelta larga hasta llegar a la temporada 2026, donde comenzó a brillar como siempre soñó desde que salió de su casa en Venezuela.
“Yo siempre he estado esperando mi oportunidad. Le dije al preparador de arqueros: yo sé que Dios tiene un semestre, el que viene va a ser mío y Dios va a hacer cosas extraordinarias”, finalizó.




