Luego de lo que fue el homenaje a Celia Cruz, Maná tuvo la misión de abrir la tercera noche del Festival de Viña del Mar. La banda mexicana a esta altura es un clásico de la música latina y no desentonó a aquel rótulo, ganando la Gaviota de Plata y de Oro en la Quinta.

Liderados por Fher Olvera, Maná sacó a relucir todo su exitoso repertorio. No se guardaron nada y abrieron su espectáculo con “Oye mi amor”. Con esa canción les bastó para echarse al bolsillo a la Quinta Vergara. El Monstruo no cantó, gritó cada una de sus canciones. Ni se notó que llevaban 11 años sin visitar el Festival.

En todo el show su vocalista lució cercano con el público viñamarino. Se dio el tiempo de contar las historias de las canciones y de las relaciones amorosas que inspiraron algunos de los mayores éxitos de la banda. En el pasado quedó la polémica con Chile por su solicitud de salida al mar para Bolivia, a la cual no hicieron alusión.

Maná se salió del repertorio

Uno de los momentos más emotivos se vivió cuando subieron a una chica del público, quien les pidió que cantaran “El Reloj Cucú” en recuerdo de su fallecido padre. Si bien Fher aseguró que esta canción no estaba en el repertorio original, le cumplieron el deseo y entonaron uno de los temas más emotivos de la agrupación.

Cuando ya pasaban la hora de presentación, Francisco Saavedra y María Luisa Godoy hicieron su aparición en el escenario para entregar la Gaviota de Plata. “Estábamos emocionadísimos de venir. Quisiéramos tocar otras dos horas más”, gritó a los cuatro vientos Fher. El Monstruo enloqueció y les brindó de inmediato la Gaviota de Oro.

“Clavado en un bar” y “Rayando el sol” fueron el cierre perfecto para un Monstruo que quedó con ganas de más. Maná tiene una carrera extensa y así también lo es su repertorio, el cual les permitió entregar un show que por instantes se convirtió en un karaoke. Olvera y los suyos se retiraron por quinta vez como triunfantes en Viña del Mar.