El gobierno de Gabriel Boric, pese a que se iniciará formalmente el próximo 11 de marzo, ya cuenta con gabinete y directrices sobre el trabajo que realizará durante los próximos cuatro años. En ese sentido, el Ministerio del Deporte tendrá especial protagonismo.

Y más después de la primera declaración de intenciones de Alexandra Benado, la ex futbolista y seleccionada chilena que será ministra del ramo, y que reveló sus ideas preliminares en entrevista con el diario La Tercera.

En ese sentido, lo más destacado para el fútbol chileno es una proposición que hace años recorre el ambiente. De hecho, durante la presidencia de la ANFP de Harold Mayne-Nicholls se convirtió en una de las piedras de tope con los clubes.

Según asegura Benado, "no es solo mi diagnóstico, pero ha habido muchas opiniones desde la Conmebol y desde la FIFA, y creo que ahora es un buen momento para revisar la separación de la Federación de la ANFP".

La nueva ministra reconoce que "sería interesante, pensando en el nuevo directorio que debería asumir este año, que pudieran poner atención de manera prioritaria a esa situación".

Así mismo, justifica la medida "por un tema de transparencia; de que efectivamente las funciones no se dupliquen y que el fútbol, no solo el profesional sino que el femenino y las otras ramas que se desprenden de él, puedan tener la importancia que merecen, y eso debe ser generado a través de la Federación de Fútbol de Chile y no de una asociación que agrupa a clubes privados".

Precisamente esa es la gran razón sobre la que radica esta decisión, que es depositar el control de toda la realidad del fútbol chileno: femenino, de barrios, amateur, futsal, playa y sobre todo, las selecciones chilenas.

En ese sentido, la intención de la ministra derivará en que el mando de la Roja lo lleve la Federación y no la ANFP, en un cambio total a lo que se ha planteado en la actividad en los últimos cuarenta años.

De esta manera, la ANFP podrá preocuparse prioritariamente de su producto estrella, que son las distintas ligas profesionales, mientras la Federación administrará los recursos provenientes de la Roja y de los proyectos que apruebe FIFA.

A todas luces, un escenario que varios esperaban en el fútbol chileno y que dará que hablar durante la presidencia de Gabriel Boric.