No hay caso con el Chelsea. El cuadro londinense está viviendo otra campaña para el olvido tras caer por 4-2 ante Wolverhampton en condición de local, siendo esta su décima derrota tras 23 partidos jugados en la Premier League 2023-24.

El gran apuntado por esta pésima temporada es Mauricio Pochettino. El DT argentino ha sido incapaz de levantar a un equipo que ya venía de un horroroso 2022-23, donde les faltó torneo para pelear por no bajar al Championship.

La situación en este año no ha cambiado. The Blues están más cerca del descenso (12 puntos) que de Europa (13). Los puestos de Champions League están todavía más lejos, a 15 unidades. Ni hablar del liderato, ya que está a 20 puntos del Liverpool.

Esta lamentable campaña ya genera duras críticas, las que llegan incluso desde el mismo plantel. ¿Por qué se preguntarán ustedes? Pues porque la esposa del brasileño Thiago Silva, uno de los referentes del equipo, pidió la salida del argentino de la banca.

Por medio de su Twitter personal, Isabelle Silva escribió sin filtro que “es hora de cambiar. Si esperas más será demasiado tarde”. Además, agregó dos corazones azules en referencia al club de Londres.

No es primera vez que la esposa del brasileño se manda este tipo de comentarios. Sin ir más lejos, en enero del 2023 declaró que “si hubiera un Thiago Silva en ataque y uno en el centro del campo, con lo que ya tenemos en defensa…”.

Además, en el 2021 le cayó con todo a Timo Werner por su desempeño: “Es el karma, muchachos, porque en cada equipo al que voy hay un atacante que falla goles. Este Werner, ¿cómo se llama? Necesitamos un gol, tenemos que ganar este partido, pero los delanteros no quieren anotar, no entiendo por qué no lo hacen”.

Pochettino da la cara en un Chelsea que se cae a pedazos

Tras la última derrota ante Wolverhampton, el entrenador argentino declaró a los medios que “no estamos a la altura de la historia del club. Tenemos que aceptarlo y ser críticos. Soy el primer responsable, pero los jugadores también deben asumir su responsabilidad. No somos lo suficientemente buenos”.

“Es un proyecto diferente y es cuestión de tiempo, pero es difícil para mí decir siempre que necesitamos tiempo, tiempo y tiempo. La paciencia no es infinita. Estoy muy decepcionado, pido disculpas a la afición. Jugamos con nerviosismo, tomamos decisiones precipitadas y necesitamos reiniciar. No podemos rendirnos”, agregó.

Por suerte el fútbol da revancha y el Chelsea tiene las suya en una semanas más, cuando en la final de la EFL Cup (la Copa de la Liga) enfrenten a Liverpool en Wembley el 25 de febrero (12:00 hora de Chile). Si The Blues gana, además de salvar el año con un trofeo, sacarán pasajes para la próxima Conference League, marcando su regreso, a menor escala, pero regreso al fin, a Europa.

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