Chelsea tuvo un trabajo muy complicado en la semifinal del Mundial de Clubes al imponerse con un corto 1-0 sobre Al Hilal, siendo el equipo de Arabia Saudita un rival bastante difícil para los monarcas de la Champions League que solo pudieron sacar diferencia gracias a un pequeño fallo defensivo.

El conjunto asiático, dirigido por el experimentado Leonardo Jardim, se presentó como un hueso difícil de roer para los ingleses que anotaron el único tanto del compromiso recién pasada la media hora en un centro de Kai Havertz desde la izquierda que despejó Yasir Al Shahrani pero el rebote dio en un compañero y le dejó todo servido a Romelu Lukaku, quien solo debió empujarla.

El segundo tiempo comenzó con optimismo para los de Thomas Tuchel, ausente del banquillo al dar positivo a Covid-19, con el extremo alemán pegando un disparo en el palo y parecía que los campeones europeos iban a tener todo servido para resolver las cosas con facilidad durante el complemento.

Pero los saudíes tenían otros planes y se envalentonaron en ataque teniendo algunas oportunidades para lograr un tremendo empate. La más clara fue en pies de Moussa Marega, quien quedó mano a mano y tenía todo listo para mandarla a guardar pero una tremenda intervención del portero Kepa se lo negó.

Conforme pasaban los últimos minutos, Chelsea pudo hacer pasar las serias amenazas y dominaron la pelota para llevarse el partido y anotarse en la final que lo pondrá frente al complicado Palmeiras, que superó con solidez a Al Ahly de Egipto.