La euforia se tomó las reacciones posteriores al triunfo de Cobreloa sobre Unión San Felipe (2-1) en Calama, la primera después de siete partidos y que le permite al cuadro naranja abandonar momentáneamente la última ubicación de la tabla de posiciones de Primera B.

El nuevo entrenador loíno, Héctor Almandoz, terminó al borde de las lágrimas. "Hemos generado muchas sitaciones de gol. Falta mucho para llegar a lo que este plantel va a dar, pero sí hubo lo que no podía faltar: actitud, corazón, amor propio. Y no es por demagocia, pero los jugadores deben saber la camiseta que llevan puesta y que está en un lugar muy feo", sentenció.

De la misma manera, Almandoz valoró el ejemplo de esfuerzo. "Con jugadores dando la vida como la dieron los que entraron; me da mucha fe para seguir creyendo en ellos. Por momentos estuvimos mal, en otros no. La desesperación y las ganas de llegar rápido al arco nos confundieron el camino, pero necesitábamos romper líneas", explicó el estratega argentino.

Almandoz reconoció su sensibilidad. "Emocionarme es lo que más me gusta, porque soy enfermo de ganar. Nos jugábamos mucho, sobre todo los futbolistas, que vienen sufriendo y no se les dan las cosas. El hincha quiere que jueguen con el corazón, y lo que les dije a ellos, es que pase lo que pase, nos atrevamos a jugar. Y si había algun error, la cabeza tenía que estar fuerte y segura de seguir de la misma manera", agregó.

Finalmente, el nuevo estratega loíno agradeció el apoyo del público que llegó al Municipal Zorros del Desierto. "La gente fue impresionante, eso es lo que me emociona. Mi padre se me fue hace muy poquito y siempre me llevaba a alentar. Hay que sufrir para ganar, porque después el disfrute es más lindo, lo más lindo que hay".

"Debemos ir todos juntos de la mano. La dirigencia, los jugadores, el cuerpo técnico, la prensa, el público. Creer en estos futbolistas que van a dejar la vida y hoy lo hemos visto reflejado, porque no jugamos bien pero sí tuvimos lo otro", completó el DT.