Paulo Garcés respira un poco más aliviado luego de haber pasado por el, quizás, mayor susto de su vida. El viernes recién pasado, el arquero sufrió una grave lesión en pleno partido de Deportes Valdivia ante Rengo por la Segunda División y debió ser retirado en ambulancia de la cancha.

El Halcón chocó con Matías Recabal en el final del encuentro y tuvo una doble fractura de gravedad en su brazo, siendo trasladado a un centro médico y operado de urgencia. Ahora, ya más tranquilo y en recuperación, el guardameta saca la voz y detalla sus días tras el momento más complicado de su carrera.

En conversación con el sitio Primera B Chile, Paulo Garcés explicó cómo ocurrió todo. "Era una de las últimas pelotas, estaba todo el equipo arriba, los centrales incluso estaban en el área rival, tiraron un pelotazo largo, en mi apreciación era fuera de juego pero después viendo la imagen sale de atrás de la mitad de la cancha. Era una pelota rápida, que al fin y al cabo con la cancha mojada, barrosa, se hace mucho más difícil poder hacer pie, decido, una vez que dé el bote, tratar de tirarme una «palomita» para tratar de sacar el balón como lo había hecho anteriormente con otra pelota".

"Consigo lo que quería que era sacar el balón con mi cabeza pero a la vez el jugador se protege con su cuerpo y con su rodilla, yo me protejo mi cara con los brazos, termino en el suelo y cuando me quiero parar, porque sé que la pelota todavía está en juego, quedó hincado y empujo con los dos brazos hacia arriba, uno estaba completamente doblado y no tuve la fuerza para poder pararme", añadió. " Yo me saqué dos veces el hombro anteriormente, pero este dolor que tuve acá es inigualable, demasiado fuerte".

Paulo Garcés aprovechó de aclarar que nunca hubo mala intención de su rival y que "él trata de protegerse, se protege con la rodilla y me pega con la rodilla en el brazo". De hecho, Matías Recabal conversó con él tras su operación para pedirle disculpas. "Me escribió por Instagram, que estaba apenado, triste por la situación, que nunca había sido con mala intención y así lo entiendo yo también, le respondí el mensaje, que esto quedaba dentro de una cancha, que lamentablemente me tocó a mi vivir lo malo pero le puede pasar a cualquiera".

Pero lo más sorprendente de todo es el saldo con el que terminó el Halcón. "Con una operación basta, en estos momentos tengo 12 pernos en mi brazo con dos placas de titanio que envuelven a cada hueso que se rompió, tengo seis pernos por cada placa, permanente, de por vida".

Finalmente, el portero habló del retiro, ya que a sus 38 años y luego de una lesión como esta la idea apareció en su cabeza. "Obviamente que se te pasa por la mente, estaba solo, llegaban mis compañeros, algunos dirigentes, pero era una conversación que tenía que tener con la familia. El día después llega muy temprano mi mujer y lo primero que me dijo fue "Te tienes que recuperar pronto para que vuelvas a las canchas". Ya con el apoyo de mi familia voy para adelante con todo, pero sí obviamente que se me pasó por la mente en esas horas post lesión", cerró.

Paulo Garcés espera estar de vuelta en las canchas y así demostrar que la grave lesión que sufrió no lo va a frenar. El Halcón quiere seguir volando por el fútbol chileno, ahora con algunas placas y pernos en su cuerpo, pero siempre dispuesto a dejarlo todo en la cancha.