Cuando el fútbol chileno tenía a Iván Zamorano junto a Marcelo Salas hubo varios goleadores que vieron imposibilitada su opción de estar en la selección chilena. Hubo un delantero de mucha experiencia en diversos clubes de primera división. Uno que en su minuto llamó la atención de Xabier Azkargorta para la Roja.
Y dejó un gran recuerdo en Deportes Temuco, donde terminó con más de 30 goles en el año 2004. Se trata de César Díaz, quien tuvo una historia de pura convicción para llegar al fútbol profesional. “Nací futbolista, nadie me obligó. Siempre quise ser”, le contó a RedGol. Tiene razón: sin hacer inferiores, saltó directamente desde el equipo de la CTC (Compañía de Teléfonos de Chile) a Palestino.
¿En qué está?
Trabajo en la municipalidad de San Miguel. Tengo a cargo los talleres del fútbol, una escuela del Sindicato de Futbolistas en San Miguel también. Y los fines de semana dirigiendo en ligas de Santiago.

César Díaz celebra un gol en Curicó Unido. (Andrés Piña | Photosport).
¿Queda algo de jugador?
Sí, pero ya no juego mucho. Al otro día me duelen los tobillos y las rodillas. Prefiero dirigir. Dentro de todo, mi generación no jugó mucho en cancha sintética así que eso nos salvó un poco.
¿Por qué fuiste futbolista?
Miré fútbol de cuando tengo uso de razón, mis papás me llevaban a las jornadas dobles en Santa Laura o el Estadio Nacional. Siempre me gustó y tuve la suerte. No, no la suerte, la constancia para haberlo logrado.
¿Siempre jugaste de delantero?
Me gustaba mucho jugar al arco cuando era chico. A medida que iban pasando los años no crecía. Entonces decidí jugar como centrodelantero, que siempre jugué. Empecé a jugar arriba, a hacer goles. Así empezó mi carrera.
¿A quién miraba?
Sandrino Castec, el Arica Hurtado, Rubén Martínez. Habían esos tipos de 9 en los equipos grandes. Hay muchos, me faltan hartos. Más o menos esos delanteros fueron los que uno miraba.
¿Cuál fue tu mejor etapa?
Jugué en Cobreloa cuatro años cuando Cobreloa era el cuarto grande. Creo que hasta hoy lo es. Pero mi mejor etapa fue en Temuco y Cobresal, donde salí goleador del campeonato en 2005. Del Apertura y el Clausura. Y el 2004 hice una cantidad enorme de goles en Temuco, que era imposible superar al Pato Galaz. Hacer 32 goles en Temuco era difícil. Dos años muy lindos y recordados.

César Díaz en acción en Cobresal. (Claudio Díaz | Photosport).
Y durante tu carrera, ¿qué tan cerca estuviste de la Roja?
Jugué en la Sub 20, la 23. Fui nominado con Azkargorta, con (Mirko) Jozic a la selección. Después llegar a la adulta era otra cosa. Estaban los monstruos, Salas y Zamorano, entonces era imposible llegar o ser alternativa. Pero si jugué en varias menores, hice varios goles fuera de Chile también.

César Díaz en la selección chilena.

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César Díaz tenía una inmensa admiración por Marcelo Salas e Iván Zamorano, quienes evidentemente concitaban la mayor atención de cualquier seleccionador en Chile. Aunque tiene claro que su carrera fue meritoria. También jugó por Curicó Unido y Deportes Melipilla.
“Yo jugué en puros clubes de mitad de tabla pa abajo y llegabas una o dos veces en 90 minutos. Había que hacer un gol, debes dar ese mérito. Era mucho más difícil, pero feliz con todo lo que hice”, le contó el icónico ariete, quien se hizo conocido en el balompié nacional por su capacidad goleadora a toda prueba.
¿Faltó algo en el fútbol?
Jugar en un equipo grande, entre comillas, pero jugué en Cobreloa, la Copa Libertadores. Fui vicecampeón del fútbol chileno el 99 detrás de la U. Jugar en algún club grande de Santiago, Colo Colo, la U y la Católica. Eso me faltó en mi carrera, pero estoy muy tranquilo y agradecido con lo que hice en el fútbol.
¿Y en el extranjero? ¿Quedó esa espinita?
Sí. Era muy difícil salir antiguamente. Había tres o cuatro representantes. Ahora está lleno. Jugai tres o cuatro partidos, cinco o seis goles y te vas afuera o a un equipo grande. Antes tenías que ser goleador de un campeonato para tener la posibilidad de que a lo mejor se fijaran en ti o que llegara un representante de afuera y te llevara.
Yo creo que todos, como me pasa a mí le pasa a Corrales, Pato Galaz, Juan Carlos Madrid, Mario Núñez. Un montón de jugadores de mi época que quizá hubiésemos estado en la playa hoy.
¿Qué entrenador te marcó?
Gustavo Huerta, con quien todavía tengo una relación muy buena. Estuve a punto de hacerme cargo del fútbol joven de Cobresal en Santiago. No se dio. La directiva prefirió no hacer los cambios profundos todos al tiro. Con Gustavo me retiré campeón en Antofagasta, es una persona que me dejó mucho. Igual que (Arturo) Salah por su profesionalismo, por siempre ser un tipo respetuoso. (Luis) Marcoleta también. Jugué poco en 2da y me dirigió él, un tipo muy derecho. Qué hablar de Carlos González en Temuco, duró poquito en el fútbol, pero es una gran persona.

Gustavo Huerta dirigió a César Díaz en Antofagasta. (Marcelo Hernandez/Photosport).
De la Generación Dorada, ¿qué jugador te gustaba?
Me gustaba mucho Valdivia y Charles Aránguiz. Fui compañero de Charles en Cobresal, estuvimos seis meses. Lo aprendí a conocer, es un cabro súper humilde. Hasta hoy. Pasan los años, crees que la gente no se recuerda de ti, pero fui al estadio con mis hijos y Charles se acordó al tiro. Uno deja eso, la buena vibra y ser buen compañero, eso se retribuye con un abrazo o un saludo.
¿Pudiste ahorrar con tu carrera de futbolista?
No se ganaban todas las lucas de hoy antes, pero tengo mi patrimonio. Tengo mi casa pagada, le compré una casa a mis papás. Una casa a mi hija y mi hijo. Pero hice el peor negocio que se puede hacer: separarse. Ahí pierdes casi la mitad de las cosas. Ya me di el mayor gusto: comprarles una casa a mis papás. Eso es lo que quería.




