“Por ahora y solo por ahora…”. Esa frase en el CDF se escuchaba constantemente en la voz de Edgardo Díaz, relator que estuvo 12 años narrando con emoción los partidos nacionales.
Sin embargo, su vida laboral dio un giro. Ahora se define como un “mini emprendedor que gestiona negocios”, gracias a lo que realiza en Touch TV.
Con cariño recuerda que “en CDF estuve 12 años, pasé por Full Play, Cooperativa, Bío Bío, Agricultura y en DIRECTV con el profe Karim Nur. Hice Juegos Panamericanos donde relaté handball, hockey, rugby, una tremenda experiencia”, aunque hoy su foco es otro: potenciar su emprendimiento comunicacional.

Edgardo Díaz compartiendo con Maradona
La pasión por Maradona y las comunicaciones
“Touch TV algunos piensan que nace tras mi salida del CDF, pero no es así. Fue un año antes de salir del canal, motivado por mi compadre Mauricio Pozo, gerente deportivo de Cobreloa”, señala.
-¿Cómo nace específicamente eso?
Me dice literalmente que hiciéramos un programa con un teléfono, con un pendón en la espalda, para salir por Instagram. Se lo dije a mi vieja que es mi motor, mi referente, la número 1 del mundo y le dije que se me ocurrió algo. Pregunté a un amigo cuánto salía hacer una radio online, me dice que era un loco y ahí partí a comprar todo. Aún recuerdo que eso fue el 18 de julio y el 30 de julio estábamos al aire. Es gracias a mi viejita que ha estado en las buenas y en las malas.
-Cuente más de Touch TV en la actualidad.
Touch sale desde Arica a Puerto Montt por cableoperadores, en Temuco, Valdivia, Iquique, Concepción, tenemos alianzas en muchas ciudades. y ahora estamos por radio, en Radio Amor está el programa Con Camiseta.
-Las comunicaciones actualmente no están fáciles, ¿cómo está Touch?
Touch se creó y dije “cuando tenga que meterme la mano al bolsillo para financiar el costo mensual, esto se acaba”. Obvio que lo financié en un primer momento, pero luego se baila con la linda y la fea. En pandemia crecimos un poco y hoy tenemos más de 14 programas en vivo. Hemos trabajado con Entel, el DUOC, la ANFP, con diferentes marcas, auspiciadores y empresas. Pero esto es día a día. Al menos estamos asegurados hasta diciembre del 2027. Pero esto es año a año, hay mucha competencia digital y a muchos compañeros hoy los despiden de medios, está difícil.

ver también
Exportero de Colo Colo respalda a Vozinha: “Da prestigio, ayuda a Lea Hernández, Madrid y Méndez”
–¿Es cierto que Diego Maradona está presente en Touch?
El estudio principal de Touch le puse Maradona. Es un referente, la persona que me impulsa, cuando tengo un motivo triste pienso en Maradona. En mi espalda llevo un tatuaje gigante de Maradona porque gracias a él tengo la pasión por el fútbol, por esta profesión que me tocó vivir.
–¿Cómo nace ese amor por el Diego?
En abril del 86, cuando tenía 6 años, previo al Mundial de México. Me acuerdo que escuché el apellido Maradona en televisión. De a poco entendí quién era y de ese Mundial tengo flashazos del partido con Bélgica e Inglaterra, pero recuerdo bien de la final con Alemania. Luego para el Mundial del 90 mi mamá me consolaba porque perdió Maradona. Fue algo increíble, mi mamá y mi hermano Cristián entendieron que para mí es algo indescriptible. Simplemente es Maradona.

Así luce la espalda de Edgardo Díaz: tatuada en honor al Diego
-¿A nivel personal cómo vives la vida?
Junto a mi mujer Carolina Lagos, DJ Elektra, que es la número 1 de Chile en lo que hace. Llevamos 14 años. Hijos juntos no tenemos, pero ella tiene a la Sofía que tiene 29 años. Ha sido fundamental porque comparte la pasión por comunicaciones y Maradona. Fui a Mendoza a ver la final del Mundial el 2022 y también vi un clásico Boca-River en la Bombonera, que es un templo.
-¿Algún sueño por cumplir?
Un solo sueño me falta. En fútbol lo hice todo, me saqué fotos con Maradona, tengo cinco firmas, le di un beso. Una vez me dijo al oído “sos un fenómeno, nene”, lo que para mí es lo más hermoso de la vida. Pero tengo pendiente ir con mi mujer a Nápoles, porque la gente que ha estado allá me dicen que debo ir porque ese lugar es Maradona. Ahí me puedo morir tranquilo.




