Hay cosas que un periodista deportivo esperaría no escribir. Una de ellas es la muerte de un jugador en pleno partido. Lamentablemente, es lo que sucedió en la Superliga de Albania, más precisamente en el duelo entre el Egnatia y el Partizani.

Ambos equipos pelean punto a punto la cima del torneo albanés y por eso el partido se presentaba como una gran final anticipada. El marcador ya estaba 1-1 y se jugaba el minuto 23 cuando sucedió lo inesperado.

Las cámaras estaban atentas a los jugadores, cuando el Partizani se aprestaba a sacar desde la portería. Pero, de repente, el árbitro, que hacía la señal de “juegue, juegue”, salió corriendo y el director puso el plano general. Un jugador yacía en el suelo y era rodeado por todos los jugadores, quienes con cara de desesperación pedían el ingreso de la ambulancia.

Se trataba de Raphael Dwamena, senegalés y delantero goleador del equipo del Egnatia, quien parecía convulsionar en el suelo. Sin demorar mucho, la ambulancia entró al campo de juego y, en medio de los aplausos, el puntero africano fue retirado de urgencia del campo de juego. Con posterioridad se supo que había muerto. Todavía no se sabe exactamente la causa, aunque, el jugador sufría de problemas al corazón.

El recorrido del joven de 28 años

Raphael Dwamena era el goleador del Egnatia, equipo puntero del torneo albanés. El senegalés había marcado nueve de los 24 goles que ha hecho hasta el momento la escuadra líder de la Superliga y, sin dudas, era un titular indiscutido, además de capitán de la escuadra.

Con largo recorrido por distintas ligas de Europa, el senegalés destacó por su paso por el Levante y el Zaragoza del fútbol español, así como su destacada estancia como juvenil en el RedBull Salzburgo, entre 2014 y 2016. Además, Dwamena había sido internacional con su selección en ocho ocasiones.

“Si muero, es la voluntad de Dios”

No era la primera vez que Dwamena tenía problemas en un campo de juego. En 2020, estando en el Zaragoza, el ghanés tuvo que ser operado del corazón e, incluso, se le instaló un dispositivo cardíaco.

Por aquel entonces, los médicos que le practicaron la cirugía le advirtieron al jugador que no debía seguir jugando, pero éste insistió y, dos años más tarde, en entrevista con el portal suizo Neue Zürcher Zeitung, declaró por qué había preferido persistir con su carrera de futbolista.

“Si muero, esa es la voluntad de Dios. Me voy y punto. Olvidado. La gente a mi alrededor estará triste durante unas horas, o tal vez incluso unas semanas. Pero lo superarán y seguirán adelante. No vivo mi vida para complacer a las personas. Solo a Dios”, señaló por aquel entonces.

Clubes como el Zaragoza y el Levante expresaron su pesar por el fallecimiento del jugador y colgaron palabras en sus redes sociales, resaltando lo dicho por el ex equipo de Carlos Caszely que terminó sus respetos con “tu legado en nuestro club perdurará para siempre”.