El duelo entre Levante y Barcelona entraba a los 74 minutos con el marcador ya en 3-1 para los locales. Y Lionel Messi sacó un conejo del sombrero para estrechar las cifras con un golazo que sólo se le puede ocurrir a La Pulga.
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Messi trianguló con Antoine Griezmann, el balón le quedó de igual forma tras un pinchazo de la defensa. Lo que vino después fue una finta simple, para Lio, que sin mover el balón hizo pasar de largo al rival para definir a boca de jarro.
Barcelona se metía otra vez en el duelo, pero la conquista fue anulada tras la revisión del VAR por un milimétrico fuera de juego de Griezmann.




