El duelo entre Coquimbo Unido y O’Higgins, por el cierre de la jornada sabatina de la fecha 23 del Campeonato Nacional, tenía pimienta tras ser designado el réferi José Cabero para arbitrar un duelo trascendental para los piratas en el fondo de la tabla y para los celestes en su afán de meterse arriba.

Coquimbo está ubicado en zona de descenso y necesitaba tres puntos para salir del último lugar de la tabla. Junto a este escenario, llamó la atención hace unos días el arribo de Francisco Caamaño al cuerpo técnico del Pirata como preparador físico, por su condición de otrora réferi y ex PF de la Comisión de Árbitros de la ANFP.

Y tal como informó RedGol, Cabero es íntimo amigo de Caamaño. Y a Cobresal no le gustó nada el penal cobrado y posteriormente anulado frente a Coquimbo que el árbitro Francisco Gilabert desestimó tras la revisión del VAR a cargo de Cabero.

En el Coquimbo-O’Higgins Cabero volvió a ser protagonista, esta vez como juez principal, y la primera acción llamativa fue mostrarle tarjeta amarilla a su amigo: antes del descanso el árbitro corrió hasta la banca de los locales y amonestó a Caamaño por reclamos.

Ya en el 60’ hubo un pisotón a Joe Abrigo que Cabero no vio. Tampoco fue al VAR, no cobró falta ni mostró la amarilla correspondiente. El jugador de Coquimbo debió ser reemplazado entre lágrimas, adolorido en la zona del tendón de Aquiles.

Cuando se jugaban los 77’ vino la polémica tras el gol anulado a O’Higgins por un supuesto fuera de juego milimétrico de Pedro Pablo Hernández, difícil de descifrar incluso en la revisión del VAR.

Cuando el duelo alcanzaba el tiempo reglamentario, Cabero cobró penal para los celestes por mano en el área de Gerardo Gordillo. El Tucu marcó desde los doce pasos y el triunfo agónico fue para O’Higgins.