El máximo exponente de la velocidad en el atletismo en toda su historia es Usain Bolt, quien se retiró y busca a su sucesor, y el canadiense Andre de Grasse tomó su posta en los 200 metros planos, al quedarse con el oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

El norteamericano fue el mejor en el doble hectómetro en Japón, donde marcó un tiempo de 19.62 segundos, lo que le permitió quedarse con la presea dorada, y así sumar su segunda distinción, tras el bronce que alcanzó en los 100 metros.

La medalla de plata se fue para Estados Unidos, debido a que Kenneth Bednarek (19.68) quedó en la segunda posición, dejando con el bronce a su compatriota Noah Lyles (19.74).

La gran sorpresa de Tokio 2020 en la velocidad, el italiano Lamont Jacobs, campeón de los 100 metros, no estuvo en los 200, pero sí volverá en la posta 4x100, la última gran prueba de los velocistas en los Juegos Olímpicos.