Sebastián Beccacece volvió a hacer noticia por perder los estribos en un partido de fútbol, armando un escándalo en el Nuevo Gasómetro tras la derrota de Defensa y Justicia ante San Lorenzo.

El Halcón visitió al Cuervo en un duelo válido por la decimotercera jornada del torneo de Primera división de Argentina, y que quedará en la memoria por la airada reacción del ex ayudante de Jorge Sampaoli.

Los locales se pusieron en ventaja a los 23' con gol de Nicolás Fernández, provocando los primeros atisbos de furia en Beccacece, que cinco minutos más tarde se ganó la tarjeta amarilla por reclamos luego de que el VAR invalidara una jugada de Walter Bou en ataque.

A los 45+1 Siro Rosane alargó las cifras para el Ciclón, acrecentando la rabia del ex ayudante de Jorge Sampaoli.

A los 57' Defensa y Justicia logró el descuento en los pies de Francisco Pizzini para dejar las cosas 2-1, sin embargo, la situación estaría por ponerse cada vez más álgida.

A falta de apenas instantes para el final del partido Sebastián Beccacece estalló y saltó del banco para reclamar tiro penal, luego de que un tiro de Bou pegara en la mano de Alejandro Donatti.

El el juez Fernando Espinoza determinó que la mano fue "natural" y dejó seguir la jugada, que posteriormente terminó en remate desviado de Pizzini y concluyó con el pitazo final y la victoria 2-1 para San Lorenzo.

Beccacece estalló de inmediato y comenzó a caminar furioso por el borde de la cancha, lanzando golpes al aire y pateando una botella de agua que estaba en el campo de juego.

Como si fuera poco el ex Universidad de Chile tomó otra botella y la lanzó con rabia contra las tribunas, haciendo reaccionar a la polícía del estadio, que a la entrada del tunel tomó al DT con fuerza para hacerlo volver en sí.

De acuerdo a la prensa argentina, el show le valió a Beccacece un acta contravencional por incitación a la violencia.

Lo sucedido ayer con el entrenador trasandino trajo de inmediato a la memoria su pataleta de 2016 mientras comandaba a la U, donde quedó castigado tres fechas sin dirigir por haber pateado un regrigerador tras la dura caída de su equipo ante Universidad Católica.