Hablar de la personalidad de Nicolás Peric en la cancha es una locura. Cada partido entregaba algo que la galería se lo agradecía. Lo mismo con Johnny Herrera, que si bien dividía opiniones por su forma de enfrentar las situaciones, supo ganarse un respeto en el fútbol chileno.

Por lo mismo, Peric, en una entrevista que dio al Sifup, destaca esta forma especial que tenían de ver el fútbol los dos porteros retirados es lo que los hizo traspasar fronteras en los distintos equipos y ser queridos u odiados de manera transversal.

"La transversalidad del hincha, en el caso de Johnny es mucho más notoria, porque yo nunca jugué en un equipo grande. Entonces lo mío, ya era ser reconocido por el hincha del fútbol sin importar color, y lo que dices de Herrera es súper palpable, ahora el hincha de Colo Colo lo extraña, porque no hay condimento, porque no hay emoción, porque no está la disputa con Esteban Paredes", cuenta el "Loco" Peric.

En ese punto, el portero que disputó su última temporada en su querido Rangers de Talca, asegura que  "el romanticismo del fútbol hoy se ha ido perdiendo con el pasar del tiempo, de una u otra forma, el que nosotros dos hoy estemos en los medios, indica que se requiere el romanticismo, que se extraña el romanticismo, que la gente nos escuche, que nos vea, que nos quiera entender. Siento que en el fútbol hace falta gente como nosotros, y más adelante también va a faltar Esteban, va a faltar gente con esa capacidad".

Johnny también toma el guante en la discusión, dejando en claro que muchas veces se la jugaron completamente por el club, por sus hinchas, pero el respeto que vale es cuando también eso es destacado por sus compañeros de profesión.

"Ese es súper buen punto, el romanticismo y el ser apasionado por tus clubes, por defender a tu gente. Pero yo creo que más allá de los fanáticos, que te conocen dentro de una cancha de fútbol nomás, lo que a mi realmente me llega y yo le encuentro un valor demasiado importante, es el respeto de tus pares, de tus compañeros", destaca Herrera.

"Por lo menos donde yo estuve, desde Audax Italiano, pasando por la U y por Everton, quizás no hice amigos, porque para mí “amigo” es una palabra muy especial, pero sí hice muy buenos compañeros en el fútbol, y me gané el respeto con todos mis compañeros. En Everton los cabros me decían, que si yo no hubiese estado, no habrían conseguido ni sauna, ni buenas concentraciones, ni buenos viajes, ni dos pesos más para el gimnasio", profundiza el ex meta de Universidad de Chile.

Pese a todo, afirma que en su carrera no dejó enemigos y los que tuvo los enfrentó  de frente. "Yo no tengo problemas con nadie, absolutamente con nadie, con ningún jugador, y con ningún entrenador tampoco, porque más allá de que nos hubiésemos peleado con alguno, siempre hice las cosas como corresponden", finaliza.