Este director técnico otrora zaguero central que disputó junto a la Roja el Mundial de Francia 1998 y destacó mucho en su puesto. Aunque su trayectoria futbolística comenzó muy lejos de la última línea. Y también de Santiago, pues sus primeros pasos los dio en Cobresal.

Las referencias son para Ronald Fuentes, quien reconoce que mira mucho fútbol a la espera de una oportunidad tras haber dirigido a Ñublense en la campaña 2025. En ese contexto, Chilenita contestó el llamado de RedGol y analizó muchos aspectos de su vida.

Por ejemplo, su inicio futbolero, que incluyó una opción de emigrar a Europa y también el respaldo irrestricto de Iván Zamorano, con quien coincidió en el cuadro Minero y también en la selección chilena.

¿Por qué fuiste futbolista?

Alguien se equivocó y creyó que tenía condiciones para jugar fútbol profesional. Era buen alumno, pude haber seguido estudiando. Pero el tema monetario era muy escaso en la casa, no había opciones de seguir en la universidad. Tuve la fortuna de ir a hacer un trabajo del colegio en Maipú. Y al lado estaba Cobresal, su fútbol formativo. Me había probado en la U, Colo Colo y la Católica. Pero no quedé y sentía que no tenía calidad para el fútbol profesional.

¿Quién te vio?

Habíamos jugado un Cobresal un amistoso, me habían ofrecido ir a probarme. Yo les dije que no. Y cuando fui a hacer ese trabajo, había compañeros en Cobresal. Aproveché. El lunes fui a hacer el trabajo, el martes me fui a probar. El miércoles volví a hacer fútbol, el viernes fui de nuevo. Era el día de mi cumpleaños, me preguntaron si andaba con el carné de identidad.

¿Siempre fuiste defensa central?

En cadetes, cuando empecé, me fui a probar de central. Pero mi debut fue como centrodelantero. Éramos pocos jugadores, 13 o 14. Jugué de 10 el segundo partido y ya al tercero, fui defensor. Cuando empecé a jugar estaba con Gustavo Huerta, pero con el que más tiempo jugué fue José Cantillana.

Tuviste un ascenso meteórico que te llevó a la U de Chile…

Antes de eso, tuve mala suerte. El 91 tuve la opción de ir al Saint Gallen de Suiza. Tuve la suerte de contar con la ayuda de Iván Zamorano, que tenía todos los contactos allá. Él dio mi nombre, había hartas conversaciones avanzadas. Pero lamentablemente me corté el ligamento cruzado.

Ronald Fuentes revive su paso por la U, el Mundial con la Roja y el bautizo de ‘Chilenita’

Ronald Fuentes disputó el Mundial con la Roja cuando jugaba en la Universidad de Chile, donde dejó un muy buen recuerdo. Aunque él tiene dudas de haber ofrecido un rendimiento formidable. De hecho, se lo manifestó así a Paulo Flores ante esta pregunta.

Pero la rompiste en la U…

No sé si la rompí en la U y hasta que me muera voy a decir lo mismo. Fui un jugador regular, eso siento. Nunca me creí el cuento, fui una persona que se vendía sola. No sé si es bueno o malo, yo no me arrepiento aunque muchos me dijeron que debía haber sido diferente. Afortunadamente tuve la opción de responder en un equipo grande como la U. También salir campeón y jugar Copa Libertadores. Ya con Cobresal me habían seleccionado, Arturo Salah me llevó a México y no salí más hasta mi retiro el 2002.

¿Le molestaba el apodo Chilenita?

No. Para nada. Me reía no más. Aparte la cagá que me mandé, me equivoqué, gol de Corinthians. Íbamos 2-1, fue el 3-1. Afortunadamente pasamos de fase el 96 con Miguel Ángel Russo, pero fue un error garrafal.

¿Cómo recuerdas el Mundial del 98?

Había muy pocas expectativas por el grupo. Italia era el subcampeón del Mundial anterior, Austria había hecho una muy buena clasificatoria, Camerún venía de finalista en la Copa América. Nosotros lo hicimos bien, fuimos contundentes. Lamentablemente fuimos de más a menos. Lo hicimos bien contra Italia y Austria, después contra Camerún un partido bajo. Y ante Brasil jugamos como nunca y perdimos como siempre. Fue un buen Mundial, hicimos las cosas bien y de ahí para arriba hubo un renacer del fútbol chileno.

¿El jugador más difícil de marcar?

A nivel nacional, los que más me contaron fueron Pedro Heidi González y Marcelo Papelucho Álvarez. Después con los demás, cosas buenas y malas, pero antes del partido y me tocaba jugar con ellos, tenía una idea diferente. Y a nivel internacional, sin dudas con Ronaldo. Pude controlarlo, pero después le veía el número 9 en la espalda. Estaba 6 metros delante y en tres segundos, estaba 6 metros detrás. No sé cómo lo hacía. Qué bueno que no me pintó la cara sólo a mí.

¿Algún ídolo futbolero?

Sí, iba a ver fútbol en cadetes y a nivel nacional me gustó mucho siempre lo que hacía Eduardo Gómez, el Mocho. Operado de los nervios. Controlaba de pecho y salía jugando hasta la mitad de la cancha. Impresionante. Y el otro que me encantaba a nivel internacional en el Milan de Arrigo Sacchi era Franco Baresi. No eran centrales altos, pero sí muy tiempistas.

La experiencia de Ronald Fuentes como gerente deportivo de U de Chile

Además de haber sido entrenador de varios clubes, Ronald Fuentes también probó suerte en otro puesto: el de gerente deportivo, labor que hoy desempeña Manuel Mayo en Azul Azul. Pero su comienzo fuera del campo de juego fue como DT. Y de suerte.

¿Por qué te haces entrenador?

Por casualidad, me había retirado en la U. Estaba trabajando como preparador defensivo en el fútbol joven, me lo ofreció el doctor Orozco. Freddy Olivares tuvo que hacer una diligencia, era el DT de la Sub 14. No había técnico, me dijeron que me podía quedar a ayudar. Dije que sí, pero que no tenía idea lo que era ser técnico. Empecé a trabajar con Héctor Pinto, sentí que tenía mucha credibilidad con los chicos. Eso me llamó mucho la atención, nos fue bien y me picó el bichito. El 2004 me recibí como entrenador.

¿Y ser gerente deportivo? ¿Lo volverías a hacer?

Si se dan las condiciones, sí. Pero es muy difícil. En Chile la figura del gerente deportivo es muy adornativa más que resolutiva. No se trabaja con presupuestos, las negociaciones con jugadores son difíciles. Hay muy pocos clubes que tienen la figura como se debe trabajar. Pero me sirvió mucho para entender un montón de cosas, contratos, valores que se manejan en sueldos de cuerpos técnicos y jugadores, amplié mucho más mi rango de seguimiento de jugadores a Paraguay, Bolivia, Perú, mercados donde uno puede traer. Me sirvió para conocer currículos de distintos entrenadores. Saqué muchísimas conclusiones, algunas para bien y otras para saber qué no hacer.