Cristóbal Jorquera rindió en un alto nivel cuando tuvo como entrenador a Claudio Borghi, quien puso sus fichas por el volante ofensivo en aquella incesante búsqueda alba de los herederos de Matías Fernández y Jorge Valdivia. También lo hizo bajo la tutela de Roberto Donadoni en el Parma de Italia.

Su aventura en la Serie A comenzó en el Genoa, club que puso sus ojos en él por sus actuaciones en Colo Colo. Jorquera pasó a Europa a cambio de 2 millones de dólares. “Tuve la posibilidad de salir a los 21 años, estuve 10 u 11 años afuera”, le dijo el enganche de Magallanes a RedGo.

“El hecho de mantenerme en Europa tanto tiempo significa un montón de cosas de las que estoy muy satisfecho. Muy contento porque sé la dificultad que implica mantenerse fuera. Tuve buenos y malos momentos en todos los equipos. En Magallanes estoy disfrutando mucho”, manifestó Jorquera.

La Academia ha tenido un prometedor inicio en la Liga de Ascenso. Venció como visitante a la Unión Española y Jorquera marcó un golazo: antes de derrotar al portero Martín Rodríguez con un tiro muy ajustado, dejó literalmente sentado a Bastián Roco con un amague.

“Jugar en un club grande como Colo Colo, que me compran de Italia, en Turquía tuve buenos momentos, en Italia también. En todos los equipos saqué cosas positivas y me sobrepuse a las negativas”, contó Jorquera a Paulo Flores en esta conversación que tuvieron.

¿Cómo fue vivir en Turquía?

Es bastante occidental, prácticamente Europa. La gracia de Estambul es que está en dos continentes. El equipo, las ligas y los ganadores juegan Champions y Europa League. Es Europa. Estuve seis años ahí. Casi cuatro en Italia, me adapté bastante bien a vivir afuera. Siento que si no hubiese sido por las lesiones, no sé si hubiese vuelto a jugar acá. A vivir sí, pero no sé si a jugar. Estaba muy bien afuera, pero la última lesión me mató y decidí volver porque estaba muy lejano volver a jugar.

Cristóbal Jorquera confirma que quiere ser entrenador: “Me gustaría primero…”

Cristóbal Jorquera tiene un gran recuerdo del entrenador que tuvo en el Parma de Italia. “Roberto Donadoni. Con él tuve una relación espectacular, confiaba mucho. Es un tipo muy correcto, directo también. Te mostraba su cariño haciéndote jugar y estaba muy, muy bien considerado”, le contó a RedGol.

“Después de todos aprendí. Del Bichi también tengo los mejores recuerdos. Me hizo debutar, estuve en casi todo su proceso de la selección chilena. Y después tengo varios más, no me quiero olvidar de ninguno”, explicó Jorquera, quien todavía tiene algo de cuerda. Pero sabe que no mucha.

¿Serás DT?

Sí. Lo tengo decidido, tengo el título. Disfruto de jugar lo que va quedando, pero sí, la idea es seguir ligado al fútbol como entrenador.

¿Hasta cuándo piensas jugar profesional? Hoy se pueden alargar las carreras un poco más…

Me siento bien ahora, pero tengo que ser realista. Tuve 9 operaciones en mi carrera y eso quieras o no, uno lo va sintiendo cuando terminan los partidos. Cuesta más recuperar. Tengo todavía las ganas de seguir jugando y disfruto muchísimo el día a día. Pero el hecho de tener tantas lesiones lo siento un poco más hoy. Va a depender un poco de eso, pero estoy muy contento disfrutando el día a día.

Ser técnico es algo que viene con la prisa y la urgencia incluida…

Sí, pero no quiero dirigir de una. Retirarme, tomar un tiempo, aprender. Me gustaría ser ayudante primero. Ir aprendiendo y no agarrar de una como varios que lo hicieron y se fueron quemando muy rápido.

¿Podemos cambiar la suerte de la selección chilena?

Siempre he sido de pensar positivo, creo que hay materia prima. Tenemos que sentar bien las bases desde donde parten, en lo dirigencial hacer un proyecto que ojalá dejen terminar. sé que hoy los resultados mandan, estamos en la era de la inmediatez y queremos todo rápido, pero hay que tener paciencia. Apuntar al Mundial 2030, ojalá tener muchos jugadores afuera, en ligas mejores, ojalá en Europa como fue en los Mundiales 2010-2014 y las Copas América, donde la gran mayoría estábamos jugando en ligas muy competitivas. A eso tenemos que apuntar.