Ante Argentina, la selección chilena tuvo el esperado regreso de Claudio Bravo al arco nacional. El arquero del Manchester City cumplió sin problemas después de casi dos años fuera, ratificando que quiere estar para las clasificatorias a Qatar 2022.
Daniel Morón, uno de los arqueros más importantes en la historia del fútbol chileno, analizó la vuelta del ex capitán y aseguró a HoyXHoy que “Claudio, a través del tiempo que ha estado en la Selección, viene mostrando mucha seguridad, mucha jerarquía (…) Mostró que el año que estuvo sin jugar no le afectó. Todo lo contrario, de cierta manera ha suplido muy buen todo ese espacio de tiempo”.
El Loro valoró que el meta del City se adapta a cualquier condición, aún con caras nuevas. “Más que la nueva línea defensiva, es la seguridad que él inspira. Eso hace que jugadores más jóvenes, que quizás no han tenido la oportunidad de participar junto a él, tienen el conocimiento que detrás de ellos hay alguien que va a resolver bien cuando tenga que jugar con los pies”.
Además, Morón fue categórico con quién es el mejor en ese puesto para la Roja. “Claudio le saca ventaja a casi todos los arqueros de nuestra competencia y a quienes integran la Selección. Seguramente que Gabriel Arias, por un tema de edad, corre en desventaja en poder alcanzarlo en esos aspectos. Pero sí creo que Brayan Cortés o Gabriel Castellón y todos los más jóvenes que hay sí van a poder aprovechar y sacar ejemplos de cómo Claudio juega con los pies”.
Reinaldo Rueda debe definir quién será el cuidatubos de Chile para clasificatorias. Para Morón, está más que claro. “No creo que con el partido Claudio haya estado dando una evaluación. Desde mi punto de vista, con ya haberlo visto jugar en su equipo (el Manchester City) hace un mes atrás, basta con eso (…) Tengo claro que, si es que no tiene algún problema físico que le impida desarrollar lo que él sabe hacer, se va a poner en el arco de la Selección o el Manchester City”.
Finalmente, el ex arquero se refirió al conflicto en el camarín de la Roja y le restó importancia a la charla pendiente entre los referentes. “No veo que tenga que existir esa conversación. Puede existir o no. Y quizás se juntan y conversan tres pelotudeces que ni siquiera nosotros nos imaginamos. Nosotros nos vamos a imaginar que se dicen ‘¿por qué dijiste esto y lo otro?’, y tal vez de lo que hablen sea todo menos eso”.




