La tensión en las altas esferas del fútbol mundial ha alcanzado un punto de no retorno. En una decisión sin precedentes, la UEFA ha manifestado su apoyo formal y unánime a un boicot contra todas las competiciones organizadas por la FIFA.
Esta medida extrema, respaldada por las 55 asociaciones miembro de la UEFA, marca una ruptura histórica entre las dos principales entidades rectoras del deporte y suspende de facto la participación de las selecciones europeas en eventos de alcance global.
El epicentro de este profundo conflicto es el polémico proyecto impulsado por Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para crear una nueva división comercial llamada “FIFA Forward Enterprise”.
Según trascendió, el plan contempla recaudar alrededor de 4.200 millones de dólares mediante la venta de una participación del 20% de las operaciones comerciales de sus torneos —incluyendo la Copa del Mundo— a inversores privados y fondos de inversión internacionales. Esta iniciativa ha desatado indignación masiva en el continente europeo.

La UEFA cargó contra Infantino
La UEFA contra la FIFA: “Rechazamos de forma unánime…”
Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, ha sido el líder visible de esta rebelión institucional. El organismo europeo ha dejado claro que el fútbol no debe quedar condicionado por los intereses económicos de accionistas privados.
En un contundente comunicado, la UEFA declaró: “Rechazamos de forma unánime e inequívoca la propuesta de la FIFA de transferir participaciones en la propiedad de la Copa del Mundo y otras competiciones. Hay cosas que, sencillamente, son demasiado importantes como para venderlas”.
Las declaraciones oficiales del ente presidido por Ceferin no dejaron margen para la negociación en los términos actuales. “La Copa del Mundo de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, nunca estará en venta”, sentenció la UEFA, añadiendo categóricamente que “ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes”.
El boicot de la UEFA ya tiene consecuencias inmediatas y sumamente graves para el calendario del fútbol internacional.

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La primera competencia de gran magnitud directamente afectada será la inminente Copa Mundial Femenina Sub-20, programada para disputarse en Polonia entre el 5 y el 27 de septiembre de 2026. Al retirarse de manera oficial, potencias mundiales como España (vigente campeona), Inglaterra, Francia e Italia no formarán parte de la cita planetaria.
El choque frontal entre la visión comercial de Infantino y la resistencia liderada por Ceferin y la UEFA pone en riesgo la viabilidad de los torneos globales, abriendo la puerta a un escenario donde los certámenes de la FIFA perderían irremediablemente su atractivo competitivo y televisivo.




