El lunes recién pasado, el Bologna tuvo una dolorosa derrota en la primera ronda de la Coppa Italia. El equipo de Gary Medel, que entró desde el banquillo, cayó por 4-5 ante la Ternana de la segunda división y quedó fuera del torneo de forma sorpresiva.

Esto gatilló un tremendo terremoto en la interna y que tendría al pitbull como uno de los beneficiados. Y es que el mal rendimiento que tuvo el equipo hasta antes de su ingreso generó un fuerte diálogo de Sinisa Mihajlovic con el plantel, pero con una situación especial para el defensor chileno.

Medel era una de las cartas que manejaba el Bologna para hacer caja esta temporada y así salir en busca de refuerzos. Pero su buen ingreso a la cancha y el orden que el entregó al equipo fueron suficientes para que el DT diera un paso atrás en la idea de venderlo.

Según detalló Il resto del Carlino, el técnico canceló el día libre de los jugadores para tener un cara a cara con el plantel tras la eliminación. Ello terminó en una serie de encuentros para intentar liberar la presión que quedó, para luego entrar de lleno en lo que pasa con el pitbull.

"Bologna le pidió a Gary Medel que se quedara y el chileno tardará aproximadamente una semana en reflexionar. Estaba en el mercado, con el técnico y dirección dispuestos a dejarle partir: España, Boca Juniors o Universidad Católica, para aligerar su sueldo de 1,6 millones de euros", comenzaron explicando. 

"Pero con la Ternana el Pitbull entró con aire de derecha, ofreciendo equilibrio a la fase defensiva del Bologna. Sin la salida de Takehiro Tomiyasu, la dirección rossoblù no tendrá dinero para comprar a Theate (21) de Ostende: Medel podría convertirse en el comodín capaz de ocupar ese puesto y técnicamente podría representar el peón capaz de ofrecer capacidad de ajuste al departamento atrasado: ahora el la decisión dependerá de él", detallan.

Con esto, será ahora Gary quien decida lo que pasará con su futuro. Sus ganas de volver a Sudamérica son reales, pero tener la chance de seguir por una temporada más en Italia podrían seducirlo para dar el paso. Pero si algo queda claro de esto, es que los rossoblú no quieren perder la chispeza.