El año 2013 Constanza Valdés (31) tomó la decisión de transicionar. Determinación que se demoró un par de años porque tenía miedo, y por eso fue a finales del 2015 que finalmente transicionó. Para ella fue una decisión pensando en que quería estar más tranquila, y que más allá de los costos que podía tener, quería ser feliz y no estar constantemente sintiendo que estaba fingiendo día a día.

Constanza agrega que "estaba mostrando una persona que no era, y no me refiero a estar en un cuerpo equivocado, porque nadie nace en un cuerpo equivocado (aparece en su libro ¿Un cuerpo equivocado?, 2021) sino que una tiene la sensación de sentirse atrapada en un papel, en un rol que estaba jugando y que no es algo que tú eres. Eso te lleva a una infelicidad profunda y también a muchos sentimientos de angustia y desesperanza", afirma.

La activista comenta que ha sido difícil posicionarse en la sociedad como mujer trans. Primero porque siempre se destaca el hecho de ser una mujer trans, y que si bien, para ella es una postura política, no es lo único, pues también posee aptitutes, habilidades y otros elementos "una es mucho más que solo su identidad. Por supuesto que es importante tener representación, yo misma he estado en postulaciones a cargos así, pero una también lo hace porque ha tenido trabajo, ha tenido trayectoria en torno a distintos ámbitos", asegura.

Para la consejera del INDH (puesto que asumirá en julio), existen cuestionamientos en su trabajo en el derecho, porque en general se pone en duda las capacidades o si sabe sobre distintas áreas de la materia. En el ámbito de la militancia, comenta que también ha sido difícil, pues por destacarse como mujer trans, existen temas de discriminaciones e instrumentalización: "He aprendido que en esta sociedad hay mucho individualismo y egoísmo, y en general hay opiniones, posturas y decisiones políticas que se toman pensando en beneficios políticos y no en el derecho ni en el bienestar de las personas".

Profundizando en el tema de la discriminación en la política, Constanza dice que "hay un aumento muy fuerte de la masculinización dentro de los que se consideran espacios de tomas de decisiones. Se habla mucho de perspectiva de género y de paridad, pero quienes siguen tomando las decisiones son hombres. Hay muy pocas mujeres que tienen el poder de tomar decisiones en los distintos espacios y órganos, y eso también nos dice que hay una brecha muy grande entre el activismo y los temas más institucionales". 

En el mundo del activismo, la ex candidata a diputada y constituyente, siente que se reconocen más las habilidades porque es un terreno donde hay mucha más horizontalidad: "Posicionarse en el activismo ha sido mucho más satisfactorio y agradable, sin embargo, posicionarse como una mujer trans en la sociedad, y sobre todo posicionarse como una mujer trans que visiblemente atenta contra ciertos esterotipos, como que no es extremadamente femenina o no puede tener el privilegio del cispassing (se refiere a que la persona trans está ‘pasando’ como mujer o como hombre ante la mirada de los otros), hace que se mucho más complejo". 

Constanza asegura que en Chile y en la sociedad está muy presente la transfobia "yo misma he sido víctima al interior de organizaciones, de la militancia política, porque al interior de muchos de esos espacios la transfobia está muy naturalizada. Mucha gente busca tener a personas trans o estar con personas trans en espacios, pero solo por darse una chapita de inclusivos. Por ejemplo los izamientos de banderas, claro, son muy históricos, pero ¿tienen a personas trans trabajando en las distintas reparticiones? ¿cuántas personas trans hay a nivel nacional? En las oficinas de diversidad de las municipalidades ¿cuántas personas trans hay? Muchas veces las contratan y es como para tenerlas ahí. He aprendido que hay mucho discurso y muy poca práctica, la gente en la mayoría de estos espacios es hipócrita".

Finalmente, la oriunda de Valparaíso desea que las personas que decidan transicionar "estén tranquilas, que exista apoyo en sus redes familiares y de amigas, amigos y amigues, que sus trabajos o centros de estudios sean libres de discriminación. Yo no deseo que no sea tema, porque sí lo es y sirve para visibilizar la discriminación y la exclusión en contra de las personas trans. Deseo que toda la gente tenga la posibilidad de decidir libremente sin que sufran violencia o discriminación por su identidad o expresión de género, que puedan acceder a distintas instituciones y puestos de trabajo, y que puedan vivir su vida con calma que no sientan que las van a dejar solas. Yo quiero que nunca más una persona trans sienta desesperanza o angustia hasta llegar al punto de suicidarse o de intentar suicidarse, porque una ha pasado por eso, por el solo hecho de sentir que está sola y que no se puede en contra de todo".