Hay futbolistas que tienen la fortuna de jugar por el club del cual son hinchas. Otros no lo cumplen y luego está Franco Cabrera, que estuvo muy cerca, pero que le regaló un ídolo a U. de Chile.
El Gato Gabrera fue un destacado arquero del fútbol chileno, con pasos por Melipilla, Universidad de Concepción, Iberia y Santiago Morning, entre otros. En 2025 colgó los guantes en Concón National. Hoy a los 43 años vive una una etapa en su vida, como padre de familia y entrenador de inferiores.
“Me levanto tempranito en la mañana y voy a dejar a mis hijas al Metro. Una va a la universidad y la otra al colegio. Después de eso me voy al gimnasio y luego preparo los entrenamientos en la tarde. Somos Cobreloa en Santiago. Estamos desde las sub 8 hasta la sub 14 compitiendo en torneos de la ANFP”, parte contando a RedGol.
El retiro del fútbol
-¿Fue muy difícil retirarse?
“Siento que no fue tan duro o tan traumático. Siempre fui muy ordenado con el tema económico. Gracias a Dios tengo mis cosas. En los últimos años ya sabía que se iba a acabar el estar dentro de la cancha. Por eso me preparé, estudié para entrenador, preparador físico y preparador de arqueros, por lo que tenía las herramientas necesarias para entrar al otro mundo”.
-¿Cuál crees que fue tu mejor momento como futbolista?
“Siento que el haber conseguido el sueño es una bendición. Soy agradecido de mis padres y mi familia. Siempre digo, no soy un exitoso como Claudio Bravo o Johnny Herrera, pero sí soy un bendecido de poder vivir de lo que me gustaba. Mencionar solo una etapa sería egoísta, porque en todas viví etapas lindas. En Melipilla debuté, en Ibería fuimos campeones, con Coquimbo llenábamos el estadio. Luego en Santiago Morning fui capitán, mantuvimos la categoría con Limache. Recoleta es un club muy lindo, y estuve un año en Estados Unidos”.
-¿Cómo fue esa etapa en Estados Unidos?
“Allá hay un jugador, Leonardo Espinoza, delantero que jugó en Iquique y Santiago Morning. Él le abrió las puertas a varios chilenos para llevarlos a un fútbol semiprofesional, pero rentado. Es muy competitivo. Van jugadores de Centroamérica, Sudamérica. Estuvo alrededor de ocho y nueve meses en 2024. Ya en 2025 me retiré en Concón National”.
-¿Pudiste conocer mucho?
“Vivimos en Nueva Orleans, pero jugábamos en todos lados. Jugamos en Orlando, Miami, Texas, Boston, Carolina del Norte, Carolina del Sur, etc. Fue muy lindo. ¿El idioma? Poco y nada ja, ja, ja. Por más que le metíamos ganas, era complicado”.
Lorenzetti y U. de Chile
Gustavo Lorenzetti en el podcast Metamos Bulla, confesó que uno de los jugadores que lo empujó a firmar por Universidad de Chile fue Franco Cabrera. Ambos compartieron camarín en Universidad de Concepción. El Duende le cumplió el sueño a su amigo, de jugar por el club de sus amores.
-¿Es verdad que acercaste a Lorenzetti a la U?
“La U es uno de los grandes amores de mi vida, he seguido al equipo por todas partes. Fue un sueño que estuve muy cerca de conseguir, después por temas de representante se cayó. Esa era mi gran meta, más allá de jugar por la selección o en el extranjero, siempre quise jugar en la U. Mi familia es toda azul. Ahora puedo subir fotos e ir al estadio. Estoy hasta tatuado. Con Lorenzetti tengo mucho cariño. Tomé en brazos a su primer hijo y a su mujer Ceci también. Lo siguió por todo Chile y hoy disfrutan en Argentina”.
-¿Y cómo nace el nexo con Lorenzetti?
“Lo que pasa es que nos hicimos muy amigos por el tema del terremoto. Ya teníamos buena relación, pero por lo que pasó el 2010 estuvimos muy juntos. De hecho él se vino acá a Santiago, yo soy de Cerro Navia. Estábamos acá, él estuvo con mis padres y veía lo que era la U para nosotros. Cuando le surgió la opción, yo le decía ‘anda, tiene la mejor hinchada de Chile. Siempre pelea campeonatos’. Lo empapé de lo que es la U y él me hablaba de Rosario Central. Después cuando firma en la U, tuvo el lindo gesto de darle camisetas a mi papá y mi mamá“.
–¿Cómo fue tu posible llegada a U. de Chile?
“Fue el 2010. Hice una gran campaña en Universidad de Concepción. Me habló Eduardo Azargado, que era el preparador de arqueros y Sabino Aguad, que era el gerente deportivo. Esteban Conde iba a ser el titular y necesitaban a un segundo arquero que lo apurara. Yo iba a la U hasta como quinto arquero. Yo solo me quería poner la camiseta. Iba a llegar, durante la tarde noche hubo unos desarreglos y quisieron llevar a otro. Después al tiempo llega Johnny y qué vamos a decir de él, es tremendo arquero”.
-¿O sea pudiste ser campeón de la Sudamericana?
“Hubiese sido parte del equipo. Ahí ya estaba Lorenzetti, Gabriel Vargas que también éramos amigos. Hubiese sido un sueño que no pude cumplir, pero me quedo con que hice todo lo posible por lograrlo. Yo no me resto méritos, sé que no tuve la carrera de arqueros exitosos a nivel país, pero sí cumplí mi sueño de forma honrada. No quise tener representante. Hoy miro atrás y pienso que quizás ese fue mi error, pero fui autónomo. Siempre me llamó el entrenador”.
-¿Cómo era enfrenta a U. de Chile desde el otro lado de la cancha?
“Cada partido lo disfruté al máximo. Recuerdo el 2010, cuando la U estaba peleando el título y les ganamos 2-0 en Collao. Fue buen resultado, quedé contento en lo personal, pero triste porque sacamos a la U de la pelea. Cuando iba a la banca, me quedaba pegado viendo a la hinchada. Cuando jugaba, sabía que muchos amigos estaban en la galería. Siempre fui discreto en ese sentido por respeto a mi camiseta y siempre fui profesional”.
-Te tocó enfrentar hasta a Marcelo Salas…
“Imagínate lo que fue. Crecí siendo hincha de él, celebrando sus goles y fue increíble. Estoy muy agradecido. Tengo las camisetas de Vargas y Lorenzetti. Tengo la de Miguel Pinto igual, que jugamos juntos en inferiores de Melipilla. Gran arquero. Una vez quise cambiar con el Matador y me dio vergüenza, siendo un arquero desconocido y no lo hice. Siempre fue muy lindo jugar contra la U“.
Ser arquero
¿Siempre quisiste ser arquero y las circunstancias te pusieron ahí?
“Me gustaban otros puestos, pero sentí que donde podía rendir era ahí y no me arrepiento de nada. Un puesto de mucho vértigo, pero que me hizo muy feliz. Hay que tener un carácter especial, saber reponerse rápidamente a los errores. Hay que tener temple para aceptar críticas de gente que nunca entró a una cancha. Es lindo, pero complejo”.
–Me imagino que tu ídolo era Superman Vargas…
“Gracias a Dios pude conocerlo. Fue compañero de su hijo Emanuel en Iberia. No sabía si decirle Sergio, ídolo o Superman ja, ja, ja. Es un tipo al que admiro y quiero muchísimo”.
–¿Y Johnny Herrera?
“Una vez se lo dije. Nos enfrentamos y le dije ‘gracias por todo lo que hiciste por la U’. Es un ídolo, un referente y creo que hoy estamos carentes de eso, más allá de Marcelo Díaz y Charles Aránguiz“.
–¿Te gusta Gabriel Castellón?
“De mi parte jamás voy a criticar a un arquero. Es ser muy patudo. Siento que tiene las condiciones de estar ahí, porque se lo ganó. Fue campeón con Huachipato, gana clásicos, ahora si falla, es porque es humano, en el arco que se nota más. Aparte es tremendo tipo, he compartido con él y es muy sencillo, muy humano. Ojalá siga en la U y siga ganando cosas”.
-Como arquero, ¿cómo ves la llegada de Vozinha a Colo Colo y la disputa con Maureira?
“Siento que fue un tema netamente comercial. Gabriel lo estaba haciendo bien. Iban punteros, estaba atajando de buena forma, y traerle un tipo de 40 años que siento que no estaba para un equipo así, por más que venía de un Mundial, pero era el momento de Maureira”.
