En la victoria por 1-0 del Defensor Sporting sobre el Liverpool en Uruguay, el argentino Germán Rivero hizo todo lo posible para recibir una tarjeta amarilla que lo dejara fuera del siguiente partido y así no perderse los que vienen.
Sin embargo, el árbitro Bentancor sabía de sus intenciones y se negó a mostrársela, pidiéndole que saliera de la cancha.