Se acabó el sueño. En un partido marcado, por los dudosos cobros arbitrales, Santiago Wanderers cayó por 3-1 ante Real Madrid y el elenco merengue conquista la Copa Intercontinental Sub 20.
El elenco nacional comenzó con todo el encuentro en el Estadio Santiago Bernabéu y controló los ataques merengues. Pero la historia cambió radicalmente en el minuto 25.
Alexander Dubo recibió la tarjeta roja directa de Damian Sylwestrzak por un fuerte planchazo sobre Daniel Yáñez. Esto solo era un aviso de lo que se venía con el juez polaco. Para peor a la jugada siguiente, el delantero zurdo sacó un potente remate y superó la retaguardia del cuadro nacional.
Pero en el complemento todo cambió. Con las pilas recargadas, Santiago Wanderers luchó contra toda adversidad. Lo que trajo sus frutos al minuto 48.
Christian Silva salió a apretar a la defensa del Madrid y provocó el error. Tras una serie de rebotes, quedó mano a mano con Javi Navarro. Pese a no estar con su perfil, se las ingenió y logró con perfecta definición marcar el empate.
Con el 1-1, Santiago Wanderers se afianzó en la cancha del Bernabéu. De contragolpe logró generar daño en el arco merengue y hasta tuvo chances de dar vuelta el marcador.
Pero como reza el dicho, cuando mejor jugaba el cuadro nacional… llegó el tanto del Madrid. Ahora fue Fran Santamaría que en el 81’ marcó el gol de la victoria. El delantero que había ingresado 60 segundos antes, la recibió en bandeja en el área chica y marcó el 2-1.
Con el último aliento, Wanderers buscó el empate. Con más garra que fútbol intentó la hazaña. Pero los caminos no fueron los indicados. Incluso la vehemencia le pasó la cuenta y una de sus figuras como Christopher Valenzuela terminó expulsado por doble amonestación.
La guinda de la torta llegó al 92’ con el penal que cobró el polaco Sylwestrzak tras revisión del VAR. Pero para mala suerte de los locales, Fabiano Avello se estira y contiene el remate de Yáñez.
Luego vino la expulsión de Benjamin Adasme por reclamos. Con tres jugadores menos en cancha, Wanderers intentó luchar pero no pudo contener los embates merengues. Al cierre Roberto puso el 3-1 en el 98’, y solo faltó que los árbitros se sumaran a celebrar.
Una derrota que duele en el puerto de Valparaíso, pero que se debe aplaudir de pie porque el equipo luchó contra toda adversidad y pese a estar en desventaja, puso sobre las cuerdas al elenco merengue.
