Rodrigo Gattas no necesita demasiada presentación para el fútbol chileno. Delantero de recorrido largo, formado en Unión Española y con una carrera marcada por experiencias poco comunes para un jugador nacional, hoy vive un presente sólido en Concón National, donde viene de firmar una temporada positiva en lo personal, reafirmando que, a sus 34 años, todavía tiene cuerda para rato.

Con paso por ligas tan distintas como Cisjordania, Canadá, Azerbaiyán y España, Gattas habla con la tranquilidad de quien ha vivido el fútbol desde muchos ángulos. Hoy, desde la Segunda División chilena, categoría que considera injustamente mirada en menos, el atacante se siente vigente, maduro y con ganas de competir en lo más alto.

Rodrigo Gattas jugando por Concón National

¿Cómo te sientes hoy en Concón National?

Bien, fue un año positivo en lo personal. Pude hacer 12 goles. Si bien no conseguimos el objetivo que era ascender, es una categoría que lamentablemente no se mira mucho. Hay grandes jugadores, que han podido subir, como se vio en Concepción o ahora en Puerto Montt. En lo personal bien, me han tratado muy bien en Concón y quedé muy contento con el 2025.

¿Cuál es tu motivación hoy en día para tu carrera?

Todavía me siento vigente. Me motiva competir en lo más alto posible. No he podido volver a categorías superiores por varios motivos, porque no se mira mucho la Segunda, porque no confían tanto. Pero sin duda quiero competir arriba y medirme con las nuevas generaciones, siempre dentro de un proyecto serio.

Gattas jugando contra Universidad de Chile

Unión Española atraviesa un momento muy duro ¿Volverías al club para ayudarlo para regresar a primera?

Para mí sería un sueño. Llegué a Unión a los 13 años, sé lo que significa el club y la exigencia que tiene. Verlo en esta situación da pena. Si me llamaran, feliz de ayudar en todo sentido: dentro de la cancha, con goles, con los jóvenes. Sería un momento muy preciso para volver.

No me han llamado. En 2022 estuve entrenando, hice goles en pretemporada, pero optaron por darle espacio a los jóvenes. Hoy es otra circunstancia, otro momento, pero no aún no hay contacto. He hablado con gente del club para decir que estoy disponible, que tengo ganas de ayudar. Para llegar solo falta que me llamen no más, ni si quiera pasa por algo económico.

Gattas comenzó desde joven en Unión Española

Has jugado en lugares poco habituales: Cisjordania, Canadá, Azerbaiyán. ¿Qué fue lo más chocante?

Fueron realidades muy distintas. En Cisjordania fue fuerte ver la realidad de los niños y de mis compañeros, muchos no podían salir del país. En Canadá todo funcionaba perfecto, el fútbol iba creciendo. Azerbaiyán fue muy distinto también, con clubes muy serios y estadios de primer nivel. Todas fueron experiencias que me hicieron crecer.

Sin embargo, en Azerbaiyán me tocó en pandemia, estaba solo, nadie hablaba español y el fútbol era muy físico, muy distinto a lo sudamericano. Fue la experiencia más difícil.

Rodrigo Gattas entrenando con Concón National

¿Cómo describirías el nivel real de la Segunda División chilena?

Es una categoría mal vista. Pero si miras, muchos jugadores que ascendieron venían de Segunda. Daniel “Popín” Castro jugó años en Segunda y hoy es figura en Primera. Hay jugadores vigentes, jóvenes con proyección, pero por estar en Segunda ya se les mira mal. Es una división que podría aportar mucho más al fútbol chileno.

Lo más duro de jugar en Segunda División es la infraestructura. Hay camarines donde no cabemos todos, clubes que no tienen dónde entrenar. Concón es una excepción porque el municipio ayuda, pero en general cuesta motivarse jugando en estadios que no están hechos para el profesionalismo.

Rodrigo Gattas también jugó en la Segunda División de España

A nivel personal, ¿qué es lo que más valoras de tu carrera?

La experiencia. Conocer países, culturas, hacer amigos en todo el mundo. Hoy, más grande, poder ayudar a los jóvenes. El fútbol ha sido una escuela de vida. Me siento en uno de los mejores momentos físicos y futbolísticos de mi carrera y seguir vigente para mí es lo más importante.