Sebastián Roco, ex capitán de Cobreloa atraviesa una etapa distinta, pero de igual manera intensa, lejos de las canchas profesionales. El histórico defensor hoy está completamente enfocado en la formación, la planificación y el desarrollo de nuevos talentos para el fútbol.
“Estamos ya por nuestro quinto año de academia, en un proceso de planificación del año actual, preparando los viajes para poder ir a representar a Chile a nivel internacional”, contó en conversación con RedGol.
El proyecto no es menor. “Nos vamos a Estados Unidos en abril y tenemos una gira a Europa en julio. Venimos de una gira en Brasil en diciembre, así que estamos súper bien y esperanzados de que nos pueda seguir yendo bien”, comentó.
El ex seleccionado chileno deja en claro que el trabajo es constante. “Entrenamos tres veces por semana, estamos en tres temporadas y participamos también en torneos nacionales, incluso en la 8, 9 y 10 de ANFP”, explicó, dejando claro que la estructura es clave.
A eso se suma su rol en el colegio Palmares Oriente de Quilicura y su presencia en los medios. “Con la radio también tratando de entregar un poco de opinión, en La Metro, peleando con Luka Tudor y con Solabarrieta”, dijo entre risas el padre del también futbolista Bastián Roco.
El fútbol profesional, Cobreloa y una decisión tomada
Consultado sobre un eventual salto al fútbol profesional como entrenador, Roco fue sincero. “El tiempo que me demanda la academia lo veo muy difícil para tomar un desafío. Hemos tenido un par de conversaciones, pero hoy no”, afirmó.
Su foco está claro. “Nuestro horizonte es preparar y formar niños integrales, no solo desde lo futbolístico, sino también desde la persona”, sostuvo, revelando que gran parte de sus alumnos ya están en cadetes.
Eso sí, hubo un club donde sí se proyectó. “El único equipo donde me podía mover desde la base era Cobreloa. Presenté un proyecto, viajé a Calama, nos reunimos, pero lamentablemente no se dio”, cerró, lamentando no poder seguir con ese proyecto.
Tranquilidad económica y una carrera ordenada
El ex central de Cobreloa abordó un tema poco común en exfutbolistas, la estabilidad económica. “Cuando me quedaban poquitos años de profesional tomé la decisión de estudiar el curso de técnico, pensando en lo que podía venir después”, relató.
Reconoce que hubo momentos difíciles. “Los momentos más complicados fueron en la pandemia, ahí sí uno tuvo que retirar varias cosas”, pero asegura que nunca se detuvo. “Gracias a Dios no me he parado nunca, porque entendíamos que había una forma de gestionar y generar recursos que nos permitieran seguir creciendo”.
La final del 2011 contra la U, una herida que quedó
El recuerdo de la final ante la U en 2011 sigue presente. “Fue una final súper rara. De local teníamos que haber ganado sí o sí, y después en la vuelta un 3-0 en el primer tiempo nos complicó mucho”, recordó.
Roco no esquivó la polémica. “La pelea más grande fue entre un integrante del cuerpo técnico y un jugador. Esa situación se ha comentado bastante”, dijo, dejando claro que el objetivo era uno solo. “Lo único que yo quería era salir campeón con Cobreloa”.
Sobre su quiebre con Marco Antonio Figueroa, fue tajante. “Desde mi lado es un tema cerrado. Me sirvió como experiencia y como mensaje (…) Si el día de mañana existe la posibilidad de conversar, yo no me cierro a nada. Eso ya depende de él“, agregó dejando atrás las polémicas.
Los más duros de marcar
En cancha, Roco enfrentó a cracks de nivel mundial. “En su mejor momento, Palermo. En su mejor momento, Adriano. Tipos muy fuertes que te podían marcar la diferencia en cualquier momento”, recordó.
Sobre Adriano fue aún más específico. “Fue uno de los jugadores más complicados que me tocó marcar. Mi única misión era marcarlo a él. Me expulsan y terminamos perdiendo con dos goles suyos”. Sin embargo, en Chile, también hubo duelos bravos. “Me costaba marcar a jugadores desequilibrantes como el Pájaro Gutiérrez, Esteban”, enumeró.
Bastián, la familia y el consejo de padre
Finalmente, habló de su relación con su hijo Bastián, quien también es futbolista. “Hablamos todos los días, porque le ha tocado vivir situaciones muy expuestas en este corto periodo de su carrera”, contó.
Como padre, intenta acompañar sin invadir. “Trato de apoyarlo, pero que tome sus propias decisiones, donde él se sienta cómodo y donde su desarrollo sea mejor”.
El mensaje es claro y crudo. “El fútbol es de momento, hoy se acuerdan de ti y mañana no”, dijo, dejando una reflexión que resume su historia y su presente.
