Ariel “Fantasmita” Pereyra era de esos delanteros que siempre estaba en los compactos de goles de la fecha. Brilló en varios clubes chilenos, hasta que llegó el momento de colgar los botines.
Tras comenzar su carrera como jugador en Godoy Cruz, llegó a Chile en 1998 y dejó su huella en Everton, Unión La Calera y Curicó Unido, entre otros. Se retiró en 2013 e hizo el paso lógico de ser entrenador. Tuvo algunas buenas campañas, dirigió a Concepción, San Marcos, La Serena y Magallanes, hasta que después de su paso por Melipilla en 2022 la familia le pidió un “descanso”.
“Tras la última campaña en Melipilla, que en la primera rueda estaba en Liguilla. Era un plantel que no tenía el nivel de Primera B, tomé el desafío y me echaron. Después el Pillo Vera descendió, aunque se fue antes. Quedé dolido, veía que no habían valorado la campaña. La familia ahí me pidió que paráramos de dar tanta vuelta”, explicó Fantasmita a RedGol. Fue así como surgió otra opción lejos del profesionalismo.
“Dentro de eso apareció la oportunidad del Colegio Hispano Chileno El Pilar, que es un colegio muy grande acá en Curicó y la idea de ellos era que yo agarrara todo el taller de fútbol, las selecciones y me presentaron un proyecto muy lindo que acepté. A los seis meses se me ocurrió hacer una escuela de fútbol también, porque los niños quedaban cortos. Ya llevo cuatro años acá”, detalla el argentino de 52 años.
El trabajo de Fantasmita Pereyra en Curicó
Fue así cómo nació la faceta de profesor y también la Escuela de Fútbol Fantasmita Pereyra, como complemento para sus alumnos en el colegio. Ahora, como un docente más, el ex jugador vive la rutina diaria de un establecimiento educacional, con niños de todas las edades.
“Ahora estoy sintiendo el cansancio. Ahora me doy cuenta lo que es trabajar ja, ja, ja. No es que uno no trabaje como jugador, pero es diferente. Me gusta mucho. Esta oportunidad la tomé hace cuatro años y después me llamaron de Concepción, Iberia y Rengo, pero no me quise mover. Me gusta estar acá, pero es agotador“, recalcó.
–¿Cómo es el trato con los niños? Muchos no te vieron jugar…
“Cuando llegué los dueños del colegio y los profesores felices porque ellos me vieron jugar, pero la mayoría de los niños cuando yo estuve en Curicó no nacían ja, ja, ja. Entonces, me pasó que me decían ‘profe, lo gugleamos con mi papá y usted fue jugador’. Creo que por eso ha sido un éxito la escuelita. En la mañana los tengo como profesor y después en la tarde en los talleres”.
-¿No te dan ganas de volver a dirigir de forma profesional?
“La verdad, hace como tres meses, antes de empezar las clases de este año, como que me comenzó a picar el bichito. Mandé currículum a Rangers y a Magallanes cuando se quedaron sin técnico y no pasó nada. Tengo claro que salí hace cuatro años y cuando otros equipos me llamaron, tuvieron mi negativa. Hay momentos donde sí me dan ganas. Hace unos días jugó Curicó con San Marcos y pasé por fuera del estadio y vi las luces. Le dije a mi familia ‘eso es lo que extraño’“.
-¿Crees que se complica mucho sin representante?
“Nunca me manejé con representante, tuve la suerte de que me compró el pase el papá de Sebastián Rozental, Lázaro Rozental que en paz descanse. Es una de las mejores personas que he conocido, fue un segundo papá. Él me manejó un par de años y luego me regaló el pase. Me dijo ‘tome, para que usted haga plata ahora’. Siempre me manejé solo, como entrenador igual y quizás me pasó la cuenta. Voy a decir algo que duele, pero es la realidad, hoy en día no ser entrenador que pertenece a algún representante se hace muy difícil“.
-Hay entrenadores que llegan con muy poco cartel…
“Me llama la atención que técnicos que descendieron, vuelvan a dirigir en ese mismo club. No digo que no hagan su trabajo bien, a veces se baja porque así es el fútbol, pero a mí las veces que me contrataron por el objetivo que fueron seis veces para no descender, en todas logramos mantener la categoría y nos fue bien. Excepto en San Marcos, donde me contrataron para ascender y perdimos la final con Unión La Calera. No se cumplió el objetivo, pero llegamos a la final“.
–A pesar de los años, los hinchas te recuerdan con cariño…
“Unión La Calera y Everton son clubes que me marcaron de por vida. Cuando estoy de cumpleaños todavía suben posteos, me saluda mucha gente. Me hacen sentir vivo. Qué decir de Curicó, acá estuve dos años, no fue tanto como en Everton que fui campeón o en La Calera que ascendí, pero en Curicó siempre me recuerdan que hice 20 goles en una temporada y me remarcan su cariño”.
En 2020, tras un triunfo de Magallanes de Fantasmita Pereyra sobre el Cobreloa del Fantasma Figueroa, este último explotó por compartir apodo con el DT rival. “Acá en Chile le inventan hueas a cualquiera, el único Fantasma soy yo, para que te quede claro, Ariel Pereyra dile al hueón. Aquí el único Fantasma soy yo, no hay otro, que la prensa le ponga hueas, es problema de la prensa, ¿Estamos?“, señaló Figueroa.
–¿Recuerdas el enojo de Fantasma Figueroa por el apodo?
“A mí me buscaron mucho para hablar del tema. La verdad él es un gran goleador, gran persona porque también lo conocí en La Calera. A mí me dicen Fantasmita porque a mi hermano le decían Fantasma, él jugaba en Godoy Cruz en los ochenta y noventa. Aparecía en el área y hacía goles de cabeza. Era más goleador que yo, yo era más técnico. Por eso es el apodo. Al Fantasma Figueroa lo conocía al llegar, sé la clase de jugador que fue y en Chile él es el verdadero Fantasma“.
–¿Alguna vez tuviste la opción de llegar a un grande?
“La verdad que no y a los 52 años me da vuelta en la cabeza. Cuando veo a jugadores como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo que siempre van por más. Todos pensamos que si Ronaldinho o Neymar hubieran querido, habrían conseguido más. Hice mucho goles, pero digo yo que nunca entrené más allá. Yo entrenaba y jugaba. No hice un trabajo extra. Siempre me conformé, no sé si será la palabra, pero nunca busqué llegar más allá. Tal vez no me habría dado, pero por eso le digo a los muchachos que deben entrenar más“.
