La selección de Inglaterra sufrió un durísimo golpe la tarde del domingo, luego de caer por lanzamientos penales ante Italia en la final de Eurocopa, perdiendo así la chance de sumar la primera corona de dicho certamen en su historia. Lamentablemente, los hinchas ingleses no supieron manejar la frustación y protagonizaron violentos incidentes.

Horas antes del trascendental partido, la fanaticada local ya dio muestras de impaciencia y barbarie, rompiendo el cordón de seguridad dispuesto a las afueras de Wembley y dejando sin capacidad de respuesta a los guardias que resguardaban el recinto.

Los mal llamados hinchas botaron las vallas papales aburridos de la espera y buscando ingresar antes del mítico estadio. Sin embargo, lo que vino más adelante fue aún peor.

Una vez finalizado el encuentro donde los de Gareth Southgate se doblegaron ante el equipo de Roberto Mancini, una fracción de fanáticos ingleses decidió esperar a los italianos a la salida del estadio para desquitarse a golpes.

Fueron decenas los desafortunados italianos que, pese a la felicidad por haber obtenido la ansiada Eurocopa, tuvieron una amargo final de jornada, llevándose golpes de puño, patadas y arañazos por parte de los hinchas rivales.

Los guardias de seguridad poco pudieron hacer ante los violentos incidentes, vinéndose desbordados de inmediato y sin chances de intervenir para frenar lo que estaba sucediendo a las afueras de Wembley.

Se espera que tras esto la UEFA sea implacable con la federación de inglaterra y les curse una gran multa y eventual castigo, ya que estos no son los primeros actos de este tipo que registran en la Euro.

Anteriormente, los ingleses debieron pagar 30.000 euros debido al comportamiento de sus seguidores en la semifinal ante Dinamarca, donde abuchearon el himno, encendieron bengalas y apuntaron con láser a los ojos de Kasper Schmeichel y compañia.