Una verdadera hazaña histórica protagonizó el nadador chileno Sebastián González de 24 años, quien completó el cruce de Hawái, una exigente travesía de aguas abiertas que le permitió convertirse en el primer chileno y latinoamericano más joven en lograrlo.
El recorrido, que une las islas de Molokai y Oahu, es considerado uno de los desafíos más exigentes de las aguas abiertas debido a sus fuertes corrientes y constantes cambios en las condiciones del mar.
Durante la travesía, González incluso se cruzó con tiburones y delfines, antes de completar el desafío en 18 horas y 58 minutos.
Sebastián González hace historia para Chile
“Fue un cruce muy exigente, tanto física como mentalmente. Sabía que era una prueba difícil, pero veníamos trabajando hace meses para llegar bien preparados”, señaló González.
Agregando que está muy orgulloso de su resultado y lo que significa para el deporte nacional. “Estoy muy contento de haberlo completado y de poder sumar este logro para Chile, Antofagasta y para la natación de aguas abiertas”.
A través de sus redes, el nadador señaló: “Hoy puedo decir que crucé el Canal Kaiwi, uno de los desafíos más duros que he enfrentado en toda mi carrera como nadador de aguas abiertas”.
“No fue un nado fácil. Me tocó enfrentar este canal enfermo, sintiéndome mal desde la tercera hora de haber iniciado. Hubo momentos en que cada brazada se convirtió en una batalla, momentos en que el cansancio, el dolor y la mente me hicieron cuestionar si podría llegar al final”.
Asimismo, agrega que pensó en rendirse. “Más de una vez. Pero seguí avanzando. Porque detrás de este sueño había años de preparación, sacrificios y muchas personas que creyeron en mí incluso cuando yo mismo dudaba.
“Quiero agradecer a cada persona que me envió un mensaje, que estuvo pendiente, que me entregó energía y apoyo durante estas largas horas en el mar”.
En la misma línea agradece al equipo abordo. “Al capitán y a toda la tripulación, quienes se portaron de manera extraordinaria y fueron fundamentales para sacar adelante este desafío. Este logro no es solo mío; es de todos los que estuvieron ahí empujando cuando las cosas se pusieron difíciles”.
“Kaiwi me exigió más que cualquier otro canal que haya nadado. Me puso a prueba física y mentalmente. Pero hoy, después de 18 horas y 58 minutos, puedo decir con orgullo”, puntualizó.
