Oriundo de Los Andes, Arturo ‘Makako Flow’ Vergara sabe que está en un punto clave de su carrera. El peleador chileno vive un presente marcado por decisiones importantes, grandes sacrificios y una convicción clara: el sueño del UFC está más vivo que nunca y 2026 podría ser el año decisivo.
Tras dejar Karate Kombat, ‘Makako‘ apostó fuerte por volver al MMA y sumarse a una ruta que ya ha llevado a varios sudamericanos a la élite mundial. Hoy compite en Samurai Fight House, una de las plataformas más relevantes del continente, por donde han pasado nombres destacados como Ailín Pérez, Francisco Prado o ‘Chino’ Vallejo.
“Estoy en un momento súper importante de mi carrera”, reconoce a RedGol ‘Makako Flow’, sobrenombre que lo ha acompañado desde la infancia por su habilidad y versatilidad tanto dentro como fuera del deporte.
La decisión fue pensada para su futuro: El objetivo es sumar peleas, completar su récord y mostrarse listo cuando llegue la oportunidad grande.
Su próximo desafío en la jaula
Esa oportunidad sigue construyéndose con su próxima pelea en Argentina. El chileno enfrentará al local Juan Pablo Iglesias en el evento SFH 27, que se disputará el 14 de febrero en La Pampa, un combate que asume con la misma seriedad de siempre.
‘Makako’ no diferencia escenarios ni rivales: cada presentación es tratada como una final: “Siempre me preparo al 100%, como si fuera a pelear un título del mundo”, resume.
Agrega que el objetivo es uno solo y no se mueve: llegar al UFC y, algún día, ser campeón.
Un campamento de nivel UFC
Parte de esa confianza se sostiene en su entorno. ‘Makako Floww’ como se denomina en Instagram, entrena rodeado de peleadores que han probado el máximo nivel, como Brogan Roy (TUF y Dana White’s Contender Series), Alberto Montes, Dennis y Ailín Pérez, además de competidores del PFL y amateurs con una base sólida.
“Es un muy buen campamento”, afirma, destacando no solo el nivel técnico, sino también el aporte humano y competitivo de cada compañero.
Después de más de cuatro años sin pelear en Sudamérica, el regreso tiene además un componente emocional. Volver al continente, y hacerlo cerca de casa, es un impulso extra.
“Estoy muy feliz de poder volver a pelear en Sudamérica y con mi gente”, dice, sin esconder lo que significa ese reencuentro, especialmente al representar a Chile y a Los Andes, su ciudad natal, a la que busca honrar con orgullo.
El valor del sparring y la madurez del peleador
Con los años, ‘Makako‘ reconoce que ha aprendido a entrenar con mayor inteligencia. El sparring sigue siendo fundamental, pero ya no desde la lógica del castigo constante.
“El cerebro se daña, no es un juego”, explica. Hoy prioriza el flow sparring, el trabajo estratégico y el cuidado mutuo, entendiendo que su cuerpo es su principal herramienta de trabajo.
En ese camino, incluso tuvo la oportunidad de entrenar con Merab Dvalishvili, una experiencia que lo marcó. Compartir rounds con un campeón del mundo no solo le dejó aprendizaje técnico, sino una certeza interna: el nivel no le queda grande.
Mucho más que ganar peleas
Más allá de los resultados, el peleador nacional analiza su carrera con un enfoque más profundo. El amor por la disciplina, el deseo de dejar un legado y la intención de inspirar a otros empujan tanto como cualquier contrato.
“Quiero demostrar que siempre se puede”, ha repetido a lo largo de su camino.
Ese mensaje cobra aún más fuerza al mirar hacia atrás. Antes de vivir de la pelea, trabajó vendiendo jugos, recogiendo basura y, ya en Estados Unidos, llegó a acumular hasta tres empleos a la semana. Vivió en gimnasios, durmió en el suelo y enfrentó una vida marcada por la incertidumbre.
Esa etapa le dejó resiliencia, paciencia y una mentalidad que hoy considera una de sus mayores ventajas competitivas. No cree haber sido el único en sufrir, pero sí siente que supo transformar esas experiencias en crecimiento.
Los Andes, la familia y el futuro
Representar a Los Andes sigue siendo parte esencial de su identidad. Venir de una ciudad pequeña, del “poder de la montaña”, como él dice, es un orgullo y una responsabilidad.
También lo es su familia, especialmente su hijo. Dejarlo atrás ha sido el sacrificio más duro del camino, pero también una de sus mayores motivaciones.
Mirando hacia adelante, ‘Makako‘ no solo piensa en su carrera deportiva. Sueña con levantar un gimnasio, trabajar junto al Estado y acercar las artes marciales a jóvenes de contextos vulnerables. Para él, el deporte es una herramienta real de transformación social.
“El deporte te ayuda a desarrollarte, a botar las malas tensiones, a dejar la depresión atrás cuando estás pasando un momento malo. Te enseña disciplina, respeto, marcialidad. Me gustaría hacer un gimnasio a un nivel tan grande que llegue a todo el país”, explicó.
Un 2026 clave para sus sueños
‘Makako Flow’ lo dice con fe y convicción: cree que 2026 puede ser su año. Confía en que, con trabajo y oportunidades, podrá finalmente pisar el octágono del UFC y abrir una nueva puerta para Chile y Sudamérica.
“Mucho flow, mucha acción, muchas peleas. Estoy rezándole a Dios para que este 2026 sí o sí me vean en el UFC. Y así va a ser”, sentencia.
Mientras tanto, su primer acercamiento directo con el octágono más famoso del mundo será el 28 de febrero, cuando esté en la esquina de Ailín Pérez en el evento UFC Fight Night: Moreno vs. Almabayev. Arturo ‘Makako Floww’ Vergara señala que ha colaborado activamente en el striking game de la trasandina, reconociendo estar “súper involucrado” y trabajando en conjunto con los coaches en la estrategia del combate.
