Argentina está en su segunda final de Mundial consecutiva, en un torneo en el que ha dejado con el corazón en la mano a sus fanáticos. Eso sí, la definición ante España seguramente será un duelo mucho más complejo.
Un reciente estudio estadístico publicado por la consultora Portasur analiza en detalle el rendimiento de la selección trasandina durante la última década, abarcando el período entre 2015 y 2026.
Un punto del informe divide a los rivales de la Albiceleste en dos categorías (Clase A y Clase B), exponiendo con números cómo el actual campeón del mundo cambia su comportamiento en la cancha dependiendo de la jerarquía del oponente que tiene enfrente.
Argentina se complica contra selecciones “Clase A”
De acuerdo al gráfico, Chile es considerado dentro del selecto grupo de selecciones “Clase A”, pero con una salvedad temporal muy estricta: solo se le otorga este estatus de élite entre los años 2015 y 2017.
Este período no es casualidad, ya que coincide exactamente con los años más gloriosos de la Generación Dorada y las dos históricas finales de Copa América ganadas mediante lanzamientos penales precisamente frente a la Argentina de Lionel Messi.
El resto del listado de selecciones “Clase A” al que perteneció Chile está compuesto por potencias históricas y rivales de peso contemporáneos como Brasil, Uruguay, Alemania, Italia, Francia, España, Países Bajos y Croacia.
El documento además hace una precisión metodológica, aclarando que equipos como Portugal o Bélgica también ostentan esta categoría de élite, pero no fueron incluidos en la estadística directa debido a que Argentina no se enfrentó a ellos durante el lapso de tiempo analizado.
Al observar los números en detalle, el dominio del equipo transandino frente a las selecciones “Clase B” (que agrupa al resto de los equipos del mundo) es apabullante. En 116 partidos disputados en este período, los argentinos alcanzaron un impresionante rendimiento del 78,74%, logrando 84 victorias, 22 empates y solo 10 derrotas.
Durante estos encuentros, la Albiceleste se mostró como una máquina arrolladora, promediando 2,3 goles a favor por partido y recibiendo apenas 0,6 tantos en contra, reflejando una superioridad incontestable.
Sin embargo, el escenario cambia notoriamente cuando Argentina se mide ante la verdadera élite mundial. Frente a los equipos “Clase A”, el rendimiento general del equipo desciende a un 61,76% en 34 encuentros disputados.
Este declive estadístico ante los equipos de primer nivel se explica principalmente por un factor que el mismo estudio destaca en sus conclusiones: frente a la Clase A, Argentina “compite pero baja su producción ofensiva”.
Los números respaldan tajantemente esta premisa, ya que el promedio de goles a favor cae drásticamente de 2,3 a solo 1,3 por encuentro. Simultáneamente, su solidez defensiva también se ve más exigida, encajando un promedio de 1,0 gol por partido frente a los mejores del orbe.
El informe concluye con una reflexión contundente que sirve como regla de oro para cualquier aspirante a potencia mundial: “La validación histórica se juega contra la élite”. Justamente, lo que ocurrirá ante España, en la final del mundo.
