La historia de Colo Colo vivió un día especial el 2 de julio del 2006. Hace exactamente 20 años, el Cacique vencía a U. de Chile para declararse campeón del Torneo de Apertura en una épica definición a penales.
Hoy, Moisés Villarroel, uno de los hombres de ese equipo campeón, recuerda los mejores detalles del título. En diálogo con RedGol, entregó las claves que definieron ese día y los mejores recuerdos del plantel.
“Siempre se me pasó por la mente ser campeón con Colo Colo, pero nunca que íbamos a jugar una final con el archirrival en su estadio ni ganándolo como lo ganamos, con un Claudio Bravo protagonista y con ese penal de Miguel Aceval que define el título…“, rememora.
Sobre ese recordado penal, cuenta que “Aceval tenía tan buena pegada, confiaba tanto en su pegada, que ni siquiera practicaba penales. Sabía que era fuerte, de borde interno o empeine, pero era tan buena la calidad técnica que sabíamos que podía definir y que no iba a errar“.
20 años después del “Campeón en tu cara”: “Teníamos la confianza de que íbamos a ganar”
La ida fue un triunfo de Colo Colo, pero la vuelta se complicó cuando los azules ganaban en el Estadio Nacional. Aún así, no hubo dudas. “Sabíamos que no iba a ser fácil, porque los clásicos son clásicos, pero teníamos plena confianza de que sí lo íbamos a ganar y ser campeones“, señala.
Es ahí donde las figuras de Claudio Bravo y Miguel Aceval vuelven a aparecer. “Sabíamos que contábamos con un arquero de mucha calidad, que al llegar la hora de la definición de penales, como lo fue, Claudio iba a ser fundamental. Y nosotros también teníamos tan buenos pateadores. Y era tanto así que ni practicábamos penales, imagínate“, cuenta.
Aquél fue el último partido de Bravo en el Cacique. “Sabíamos que en determinado momento iba a partir. Y ahí es donde venía la broma de Claudio Borghi, que decía: “Chucha, se va Claudio, se va el Mago, hay que arrancar, huevón, pesquemos las huevadas y vámonos porque no sé si vamos a tener…“. Y siempre nos iban llegando jugadores de la misma calidad”, dice.
Sin duda, uno de los recuerdos más alegres del plantel es el “Baila, Kalule, baila“. “Ahí mi negro se ponía a bailar, prendía un poquito. Éramos un grupo muy compacto entre jóvenes y experiencia, y teníamos un guía con su cuerpo técnico también muy, muy importante“, explica.
“De entrenamiento nosotros teníamos muy poco, porque jugábamos miércoles, fin de semana. Entonces lo más importante era cómo saber llevar el grupo. Y en ese sentido, lo supieron llevar de muy buena manera, y después también éramos una familia, sabíamos que si remábamos para el mismo lado, íbamos a lograr cosas importantes y quedar en la historia“, cierra.
