Los corpóreos en el fútbol chileno son una tradición desde que el famoso “Loro del Wanderers“, que era interpretado por Osvaldo Soudre en la década de los 90, entraba a la cancha a alentar al equipo de Valparaíso.
Luego de eso se inventaron un montón de monos para darle más color al espectáculo: Minerito, de Cobresal; el Puma, de Antofagasta; Salmonix, de Puerto Montt; la Gaviota, de Everton; Hispanito, de Unión Española; Conejo McPiccola, de Audax Italiano; el Zorro, de Cobreloa; el Chunchito, de la U; el Jeque, de Palestino… y hasta un hombre vestido de Cruzado Caballero en la barra de la UC.
Luego de la pandemia, nunca más tuvieron permiso para volver a los estadios, por lo que ahora que el tema de los contagios va en baja e incluso se podrá andar en la vía pública sin mascarilla, un grupo de corpóreos llegó hasta la ANFP a pedir que puedan ingresar nuevamente a las canchas.
El “sindicato” lo llevaron acabo los representantes de Antofagasta, Wanderers, Palestino y Cobreloa, que llegaron hasta las oficinas de Quilín sorprendiendo a quienes trabajaban en el lugar, que miraron el calendario para asegurarse que no se trataba de Halloween y llegaban a pedir dulce o travesura.
Esto debido a que incluso le escribieron una carta a Pablo Milad exponiendo el tema, pero no obtuvieron ningún tipo de respuesta por lo que decidieron acercarse hasta Peñalolén, donde trabaja la directiva de la ANFP.
En charla con Radio ADN, el Loro de Wanderers comentó que su presencia puede ser positiva. “Yo sé que vamos a hacer que las barras estén más tranquilas.Cada corpóreo puede calmar a la barra de su equipo, bajar la intensidad y evitar peleas”, señaló.
