El 1 de mayo de 1994 Brasil tuvo uno de sus días más tristes. El país se despertaba para ver a Ayrton Senna en la Fórmula 1 como cada domingo, pero ese día, su motor se apagó para siempre.
Senna chocó en la curva de Tamburello, en el Gran Premio de San Marino en el circuito de Imola, y perdió la vida. Toda una nación y el mundo general, se vieron impactados por el fallecimiento del tres veces campeón del mundo. Solo tenía 34 años.
La inspiración de Senna a Brasil
Ayrton Senna es considerado uno de los mejores pilotos en la historia de la Fórmula 1. Sus logros, como tres títulos de la categoría reina del automovilismo, 41 victorias, 80 podios y 65 pole positions, no bastan para graficar su grandeza.
Senna es de esos personajes que parecían tener un arrastre más allá de lo deportivo y lo terrenal. De hecho, en su país, ha sido elegido muchas veces como el personaje más querido de su historia por encima del mismísimo Pelé. Como brasileño de bien, igual vibraba con la pelota. Era hincha de Corinthians.

En 1991 Senna gana en Sao Paulo, su ciudad, con solo la sexta marcha. Genio. Imagen: Archivo
En 1994 Ayrton no vivía su mejor año. Luego de ganarlo todo con McLaren, había pasado al equipo Williams, pero estaba teniendo más problemas de los esperados con el auto. La selección de Brasil se preparaba de cara a la Copa del Mundo de Estados Unidos y habían clasificado con más sufrimiento del acostumbrado.
El 20 de abril los caminos de Senna y la Canarinha se cruzaron en Francia. Los dirigidos por Carlos Alberto Parreira se enfrentaban a un combinado entre PSG y Burdeos en el Parque de los Príncipes. El piloto de F1 era el invitado de honor, pero muchos pensaron que no iría por miedo al abucheo local, debido a su rivalidad con Alain Prost. Sin embargo, fue igual. El público lo ovacionó.

Ayrton Senna en el amistoso de Brasil. Imagen: FIFA
“El tetra es nuestro”
Senna estuvo en el duelo de Brasil y tras ello, compartió con los jugadores e incluso, fueron a cenar. Ahí, se dieron cuenta que ambos tenían un objetivo en común: Ayrton iba por su cuarto título de Fórmula 1 y la Canarina por el cuarto campeonato del mundo.
“Ayrton Senna era un ídolo para todos en Brasil. Fue un gran patriota, un gran deportista y una gran persona. Nos estábamos preparando para intentar convertirnos en cuatro veces campeones del mundo, y él estaba intentando convertirse en cuatro veces campeón del mundo en la Fórmula Uno“, contó Claudio Taffarel a la FIFA.
“Curiosamente, estaba convencido de que uno de nosotros, no estaba seguro si sería él o nosotros, sería cuatro veces campeón del mundo. Tenía algunas palabras realmente inspiradoras para nosotros. Creo que el espíritu que teníamos en el 94 lo obtuvimos de Ayrton“, complementó el arquero de Brasil de esos años.

Senna siempre lució en su casco los colores de Brasil. Imagen: Getty
Las curvas de la vida hicieron que solo 11 días después de ese encuentro, el 1 de mayo, Ayrton Senna falleciera en el circuito de Ímola. El plantel de Brasil, al igual que el país, estaba destrozado, pero de esa pena encontraron la inspiración para cumplir el último deseo del piloto: ir por el tetra.
“Fue extraordinario. Es difícil incluso describir cuán devastados quedaron todos los brasileños cuando murió. Dijimos entre nosotros: ‘Simplemente tenemos que ganar este Mundial y dedicárselo a Ayrton’“, explicó Bebeto.
Dicho y hecho. Brasil ganó la Copa del Mundo de 1994 ante Italia. En la fortuna de los penales o tal vez con ayuda divina desde arriba. Vaya a saber uno. Lo cierto que tras conquistar el título, la Canarinha no olvidó a su héroe y lo demostró con una pancarta y una frase legendaria: “Senna… aceleramos juntos, ¡el tetra es nuestro!”.

Brasil le dedicó el título de Estados Unidos 1994 a Senna. Imagen: FIFA
“Él fue quien nos hizo creer. Estoy muy orgulloso de que hayamos ganado la Copa del Mundo para Senna”, aseguró Taffarel. “Estábamos tan desesperados por ganar ese Mundial para él. Cuando lo hicimos fue una explosión de emociones. Me emociono sólo de pensarlo“, cerró Bebeto.
Ayrton Senna dejó un legado que no cabe solo en la Fórmula 1. El piloto era conocido en su país por su preocupación por los que menos tenían y hasta el día de hoy su fundación sigue ayudando a su pueblo. Desde el cielo, aceleró junto a la Canarinha para ganar el tetra. Como cantaba Tina Turner: “Simply the best”.




