Este defensor que ganó tres títulos en la Universidad Católica todavía vive a fondo los partidos de la Copa Libertadores, como el que los Cruzados perdieron ante Boca Juniors en el inicio de la fase de grupos que terminó con el equipo de Daniel Garnero como líder y clasificado a los octavos de final.

Fue un lateral que formó parte de varios planteles laureados en la UC, donde ganó tres títulos: la Copa Interamericana en 1994; la Copa Chile al año siguiente y el Torneo Apertura en 1997. También estuvo en aquel recordado equipo de Ignacio Prieto que fue vicecampeón de América tras perder ante el Sao Paulo de Telé Santana, para muchos el mejor equipo en la historia de Brasil.

Su nombre es Claudio Lizama, quien atendió el llamado de RedGol para repasar su vida fuera del fútbol, actividad que lo llevó a jugar una vez por la selección chilena, a anotar un gol con la Roja en los Panamericanos de Mar del Plata, Argentina, en 1995. También a sumar una aventura en el Persib Bandung de Indonesia.

¿A qué te dedicas hoy en día?

Actualmente estoy con hartas cosas: trabajando. Tenemos una empresa familiar. Somos tres hermanos y trabajamos en el área de puertas. Tenemos una fábrica, trabajamos en importaciones, con constructoras. Es un negocio que nos ayuda a vivir. Gracias a dios nos va bien.

¿Invertiste bien?

En el fútbol chileno se ganaba poco. Algunos ganaban muy bien, los extranjeros por ejemplo. Gracias a dios tuve la fortuna y el esfuerzo para lograr jugar. Se ganaba dinero, pero no tan bien como actualmente para invertir y hacerse de un patrimonio importante. Pero el trabajo siempre da. A la gente obsesiva con el trabajo siempre le va bien. No gané para ser millonario, pero junté mi platita. Estoy tranquilo, no tengo nada que pelearle al fútbol.

Hoy serías millonario…

Jajaja, uno ve la televisión y los triunfos de los muchachos de la Generación Dorada, que fue una camada de excelentes futbolistas. Da una envidia sana, pero me alegro que les haya ido muy bien en sus carreras. Jugaron a nivel mundial, nos dieron la capacidad de que la gente mirara hacia nuestro país. Yo feliz mientras a la gente le vaya bien. No miro las cosas con envidia, me da mucha alegría y ese esfuerzo se ve retribuido en un muy buen pasar.

¿Cómo fue trabajar en un café con piernas?

Bien. Espectacular. Fue con Robert Prieto, un gran preparador de arqueros. Lo pasábamos muy bien. Era más acompañar, matarnos de la risa, hacer ciertas compras en ciertos lugares. No daré nombres, jajaja. No hay para qué. Yo trabajaba en ese sector. Nada más, lo justo y necesario. El rey de reyes era Pajarito (Cristian) Orchard.

Claudio Lizama en el trabajo que desempeña actualmente. (Cedida y retocada con Gemini IA).

¿Era complicado administrar el negocio?

Sí, no es fácil. Muchas veces encuentras problemas de vida. Las chicas con inconvenientes familiares, maridos que las vienen a buscar al trabajo de mala forma. Hubo situaciones así, no es un ambiente tan grato. Pero es trabajo y todo trabajo que se hace de buena forma y respetando los códigos no debería tener problema.

¿Fue una experiencia especial? ¿Estabas soltero?

No, ya estaba separado, jajaja. Así que cero problema. Estoy bien, tranquilo, solterísimo. La libertad es espectacular. Pero tengo mi hija Daniela, tiene 24 años. Está bien, trabaja y le va bien. Cero drama con eso.

Jugó en un plantel inolvidable de la Católica y se ilusiona en la Libertadores: “Fui a un par de partidos en la Copa”

Para Claudio Lizama, la participación de Universidad Católica en la Copa Libertadores 2026 genera ilusión, aunque comenzó con el camino torcido tras ese 2-0 sufrido ante Boca en el hermosísimo Claro Arena. “Veo fútbol, me gusta mirar”, dijo el otrora marcador de punta, quien nació el 21 de marzo de 1973.

“He ido hasta a un par de partidos de la Copa. Me maté de frío con Boca. Me gusta ir al estadio”, aseguró Lizama. Sobre todo con el remozado estadio donde los Cruzados juegan los partidos de local. Todavía es un apasionado hincha de la Franja. Pero siempre con un bajo perfil.

¿El club te ha tratado bien?

Nunca he molestado a mi equipo. Siempre me mantuve al margen. Lo quiero, lo cuido. Me dio muchas cosas: alegrías, tristezas y aprendí mucho de la vida. Eso es mucho más importante que estar en la primera línea. No me gusta y nunca me gustó.

Quién era más regalón de Pellegrini, ¿tú o Luis Ceballos?

Yo creo que Lucho Ceballos. Pero Manuel siempre se portó espectacular conmigo. Me ayudó mucho, era un chiquillo joven. Y uno en ese momento a veces no entiende, pero el tiempo le dio la razón en todo. Un tipo espectacular, extraordinario, inteligente, educado. Su carrera lo dice. No tengo palabras para agradecerle. Es un tipo espectacular que merece todo lo que ha logrado. Que le siga yendo bien.

¿Cómo eran las charlas de Pellegrini?

Quedábamos claritos. Y si no quedábamos bien así, quién iba a quedar. Era todo muy claro. En los entrenamientos nos pegábamos igual, jajaja. Pero bien. Había que poner un poquito, el fútbol es de contacto.

¿Es cierto que practicaste artes marciales?

No. Tenía harta agilidad de niño, muchas condiciones en ese aspecto. Me hubiese gustado practicar artes marciales, un lindo deporte. Y tiene que ver con mi responsabilidad. Cuando se portaban mal en el café, había que moverlos un poquito. Pero con calidad.

¿Ha visto el Mundial 2026?

Algunos partidos, pero no me llama mucho la atención. Sin Chile no es la misma motivación. No lo siento de esa forma. Me gusta Marruecos para campeón. Voy con ellos. Ojalá les vaya bien y sea campeón el más mejor, como decía el gran Leonel Sánchez.