El primo de Marcelo Díaz, Roberto Rojas, tiene vueltos locos a los jugadores de la selección chilena con un chiche que evoca la década de los 80 y principios de los 90: máquinas Arcade con miles de videojuegos incluidos.

El primero en conseguir uno de los modelitos de Rojas fue, cómo no, Carepato. De ahí en más se corrió el rumor y se sumaron Eugenio Mena, Erick Pulgar y Charle Aránguiz. “Claudio Bravo ya me mandó a hacer dos y también están interesados Arturo Vidal y Gary Medel”, contó Rojas a LUN.

Agrega que “Marcelo Díaz me pidió el Sunset Riders, Charles el Cadillacs and Dinosaurs y los Street Fighter; Fabián Orellana quería los Pac-Man y para eso lleva palancas más profesionales”.

Según detalla el propietario de la pyme bautizada Hadoken, trabaja cuatro versiones: “una básica con 5 mil juegos, intermedia con 7 mil juegos más wurlitzer digital, una full con 8 mil juegos más wurlitzer digital y karaoke; y la súper full Premium 9.500 juegos más wurlitzer digital y karaoke”.

Sentencia que los precios van desde “los $270.000 las portátiles hasta $1.800.000 con pantallas de 40 pulgadas, incluidos el módulo de pistolas y guitarras”.

Fotos: LUN