Una final internacional. Aunque River y Boca se ufanaban de disputar la primera final entre equipos de una misma ciudad en más de 50 años de Copa Libertadores, el atentado que sufrió el bus xeneize el sábado pasado echó todo por la borda y ahora, la definición será en otro país.
La [[Conmebol]] está licitando el partido definitivo, programado para el 8 o 9 de diciembre, y hay tres ciudades que se pelean la organización. La multimillonaria Doha, en Catar, justo antes de que se juegue el Mundial de Clubes en Emiratos Árabes; la cosmopolita Miami en Estados Unidos y la última carta, el estadio Atanasio Girardot de Medellín.
Las opciones son claras. La ciudad colombiana sustenta su candidatura en la opción de definir el título dentro del continente. Por logística y televisión, la favorita es Miami con el Hard Rock Stadium -el mismo del amistoso Perú-Chile en octubre- y por dinero, sin duda, es Catar el favorito.
La definición se espera para las próximas horas, casi al unísono con el esperado fallo de la Unidad Disciplinaria de la Conmebol. Boca pidió la descalificación de River, pero su postura no sería atendida por el órgano rector y los papeles se mantendrían de cara a una definición el próximo fin de semana.
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